El sector automotor en sus horas más difíciles

Otra industria en peligro

El destino de la industria automotriz parece jugarse en el marco de las negociaciones sobre el régimen automotor que están llevando adelante los dos mayores países del continente, en las que Uruguay aspira a intervenir para plantear su problemática y, de alguna manera, se permita una excepción para nuestra industria que le permita la importación de piezas desde fuera del Mercosur con el actual arancel del 2%.

Tal como se ha establecido en varios trabajos sobre la suerte de la industria metalmecánica en estos países es inestable, siendo la misma sensible a los cambios en los mercados nacionales o regionales, diferenciándose en ello con las industrias que están vinculadas con las producciones primarias del país, que casi siempre han tenido una estabilidad mayor.

Cupos y armados

En torno al armado de vehículos, un preacuerdo entre los socios mayores del Mercosur establece que ese arancel se elevará a un 14% o 18% a partir del 2004. La mayor parte de las piezas que consume la industria uruguaya son importadas desde Europa y un arancel tan alto sería un golpe de gracia a los fabricantes uruguayos. Como en Uruguay se arman series cortas, es difícil el desarrollo de la fabricación de esas partes en la región.

El director ejecutivo de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay (CIAU), Oscar Ramos, indicó que «por ello estamos planteando que haya un cupo destinado a Brasil y Argentina además del mantenimiento del régimen que implica que las partes fabricadas fuera del Mercosur sigan ingresando a Uruguay con un arancel del 2%, además, que los armadores puedan utilizar hasta un 50% de piezas compradas fuera del Mercosur, en lugar del 40% acordado. Es claro que ni Brasil ni Argentina tienen interés en destruir una industria que no compite directamente con esos países».

Futuro difícil

Al parecer la situación es clara para la industria uruguaya: de no alcanzarse las exenciones propuestas por el gobierno, que serían reiteradas con especial énfasis ahora por el nuevo gobierno y las empresas armadoras uruguayas, esa industria tendrá que decir adiós al Uruguay. Y con ello la actual producción de estas firmas, especialmente por su escala, la cual bajo esas condiciones no puede tener una muy atractiva rentabilidad. El ritmo de producción de la empresa Oferol S.A. fue de 26 Citroën Xsara y Peugeot 306 por día.

Aquí entonces surge al pregunta de el porqué el Grupo PSA Peugeot-Citroën sigue ensamblando en el Uruguay donde el año pasado tan solo se vendieron 19 mil vehículos.

Es que la planta en Montevideo le permitió a Citroën poner un pie en el Mercosur en el año 1994, cuando todavía no estaba instalada esa empresa ni en Argentina ni en Brasil. Actualmente esa solución empresarial ha perdido vigencia.

En 1998 PSA Peugeot-Citroën se convirtió en el accionista mayoritario de la armadora argentina Sevel, que comenzó a fabricar en ese país el modelo Berlingo. En Brasil próximamente comenzará a fabricar el modelo Picasso, cuando esté operativa la planta Porto Real, en Rio de Janeiro.

«La tendencia entre las empresas automotrices es alcanzar economías de escala. Con plantas en los dos principales países del bloque –dice Adriana Haring, analista del banco francés de Buenos Aires– no tiene sentido cargar los costos en una planta tan pequeña como la uruguaya».

Sin embargo, para el representante de Citroën en la planta de Montevideo, seguir produciendo el Citroën Xsara tiene sentido: «Podríamos producir en Argentina, pero de una forma más compleja. Seguir armando en Uruguay nos permite adecuar el nivel de tecnología de la planta con la cantidad de autos que necesitamos ensamblar».

Por su parte desde Citroën Argentina no se juegan para nada por el futuro de la planta en Uruguay. «Momentáneamente nos conviene, pero se trata de un tema de estrategia global y decisiones que se toman en Europa», aseveran.

Otras fábricas

Según los últimos datos que se poseen en Uruguay hay 45 empresas autopartistas y tres ensambladoras. Las primeras destinan en 76% de sus ventas a la exportación. La producción nacional de automóviles se destina para el Mercosur.

Las autopartistas realizan ventas anuales por más de U$S 90 millones, aunque la actividad es variada en cuanto a la producción de acuerdo a los parametros económicos que existan en la región.

Las armadoras que están presentes en Uruguay, forman parte de una estrategia mundial dictada por las casas matrices instaladas en Europa. Según se comentó a LA REPUBLICA años atrás existió la posibilidad de que se instalaran en Uruguay otras fábricas de automóviles «de lujo» o aquellos que se fabrican a pequeña escala, pero por razones que se desconocen las mismas prefirieron partir de Uruguay hacia otros países de la región.

El lograr en las negociaciones que se llevan adelante en el Mercosur una condición aceptable para Uruguay podría estar determinando el futuro para un sector por demás importante en la economía nacional y la imagen de la nación. Esto se debe a que no sólo da mano de obra sino también significa una promoción en el exterior de la calidad de los productos nacionales.

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