Intrigas de los EEUU para fisurar el Mercosur
Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina
¿Quieren los EEUU quebrar el Mercosur y fisurar las posiciones que sobre este gran tema hay dentro del gobierno argentino?
La duda no es arbitraria y aunque siempre va y viene, ahora reflotó desde que el gobierno norteamericano le ofreció al argentino negociar un acuerdo bilateral de libre comercio, una propuesta que importaría romper con el bloque comercial que integra con Brasil, Uruguay y Paraguay.
En Washington el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini dijo que Fernando de la Rúa no aceptó la propuesta porque quiere preservar la alianza del sur de Sudamérica y negociar en conjunto con EEUU la constitución de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Pero el ministro de Economía, Domingo Cavallo, virtual hombre fuerte de la actual administración argentina insistió con una postura más favorable al acuerdo: «No deberíamos descartar una negociación bilateral», dijo, cuando le tocó hablar en el Departamento de Estado, durante la conferencia del Consejo de las Américas, en la noche del lunes. Dicen que Rodríguez Giavarini se sorprendió al descubrir que la oferta, que había sido manejada con enorme reserva, fue revelada a los periodistas por Peter Romero, secretario para América Latina del Departamento de Estado.
Ambos funcionarios también participaron de la conferencia en el Consejo. El Mercosur tiene una cláusula, que entra en vigor en junio próximo, por la cual sus miembros no pueden negociar por separado acuerdos de carácter bilateral. La administración Bush sabe, de todas maneras, que no existe en el gobierno argentino un frente monolítico de defensa del Mercosur. Es obvio, para los analistas, que la intención de Washington es incentivar las deserciones para no tener que negociar en bloque con el Mercosur en la mesa del ALCA, y, sobre todo, quebrar las resistencias a la integración hemisférica que presenta el gobierno brasileño de Fernando Henrique Cardoso.
Hasta ayer, Itamaraty prefirió no comentar estos incidentes, y menos las declaraciones de Cavallo con quien el gobierno brasileño ha tenido varios encontronazos. Aparentemente Brasil no quiere polemizar hasta que el ministro logre zafar claramente de los peligros de cesación de pagos, al que avanza con su propuesta de canjear parte de la deuda externa por bonos a largo plazo, para despejar el panorama. Un descalabro argentino, repercutiría fuertemente sobre Brasil, los socios del Mercosur y más allá donde ven los ojos normales.
Otros enojos
Para el gobierno brasileño lo que vale es lo que fue acordado entre los presidentes Cardoso y De la Rúa, en su encuentro en Quebec, respecto de que ambos países negociarán juntos el ingreso en el ALCA. Peter Romero dijo que la propuesta de acuerdo bilateral fue discutida en el más alto nivel, en la reunión que tuvieron De la Rúa y el presidente George W. Bush en la Casa Blanca hace dos semanas. Pero Rodríguez Giavarini que participó de ese encuentro se sorprendió de la afirmación: «No recuerdo eso», respondió para no confrontar. De todas maneras, el canciller sabe de antes de ahora de esa oferta de los EEUU.
En la cancillería argentina no cayó bien el camino elegido por Jorge Battle para negociar rápidamente con Washington un acuerdo bilateral-comercial antes de que entre en vigor el acuerdo del Mercosur que prohíbe a sus miembros cerrar acuerdos en forma individual.
Romero también reveló que esta semana se reunirá con el embajador uruguayo, Hugo Fernández Faingold, para poner en marcha una comisión bilateral. Washington aguarda cerrar antes de fin de año el acuerdo con Chile, que es miembro asociado a la zona de libre comercio del Mercosur, pero no integra la unión aduanera.
La decisión del presidente chileno Ricardo Lagos de buscar un acuerdo bilateral con Estados Unidos antes que su integración plena al Mercosur generó en diciembre último un entredicho con Brasil. Cavallo sostiene que De la Rúa debería emular a Lagos. «La Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay deberían aprovechar esta oportunidad, como hizo Chile», afirmó. Habrá repercusiones.
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