El choque de dos escuelas

La academia norteamericana se caracteriza por recomendar y aplicar en su producción ganadera diversos estimuladores de crecimiento y de producción; los antibióticos son uno de ellos. Las hormonas son parte de otro extenso capítulo que ha despertado polémica; investigaciones varias que han llegado a conclusiones poco concluyentes sobre si el uso de esos productos generan problemas en el consumo humano.

Del otro lado se encuentra la tradición europea en la materia, que prohíbe su uso, incluso llegó a prohibir la entrada de carne vacuna procedente de animales que fueron criados con el uso de antibióticos, lo que derivó en una demanda ante la OMC que ganó Estados Unidos.

En nuestro país coexisten las dos academias, pero a nivel oficial prima la escuela europea. Esta semana se conoció que el MGAP seguirá prohibiendo el uso de la hormona de crecimiento, somatotrofina, que es utilizada para aumentar la producción de las vacas lecheras. El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, aseguró que el trámite para autorizar el uso de la hormona está paralizado y dijo que «tiene que quedar claro que nuestra posición es absolutamente coincidente con las de el Instituto Nacional de la Leche y con el sector productor agrícola e industrial», explicó el ministro. En este aspecto afirmó que el uso de la hormona podría poner en riesgo la imagen del país. Aseguró que «sería una muy mala estrategia por parte de nuestro sector productivo y de nuestra políticas públicas contribuir a la utilización de un producto, en vez de diferenciarnos por la calidad de nuestro procesos productivos». La hormona de crecimiento no se puede utilizar como estimulante de la producción láctea en la Unión Europea y en Nueva Zelanda, y se sospecha que, de comenzar a utilizarse, se pueda convertir en una barrera para-arancelaria.

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