Argentina solicita créditos
«Le he solicitado a todos los ministros que esta semana eleven las modificaciones para comenzar la reforma del Estado», anunció en rueda de prensa Chrystian Colombo, jefe de Gabinete argentino, en una doble señal destinada a la plaza financiera y al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Uno de los orígenes del ataque especulativo contra los bonos del Estado fue el hondo desequilibrio del fisco en el primer trimestre, cuando el déficit superó al programado en 1.022 millones de pesos (igual en dólares).
El anuncio de Colombo dejó el terreno abonado para la renegociación con el FMI emprendida por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, cuyos programas de eurodolarización y competitividad han sido puestos en jaque por los mercados. Pero la iniciativa de ley para fijarle al peso un doble respaldo de dólares y euros, con futura flotación cambiaria, sufrió un tropiezo al ser suspendido el debate en la Cámara de Diputados.
El motivo de la postergación fue el remolino político causado por la citación judicial al ex presidente peronista Carlos Menem (1989-1999) en el caso del tráfico de armas, lo que puso en guardia a los bloques parlamentarios de la principal oposición.
La tregua bursátil del martes parecía también esfumarse ayer, con aumento del riesgo país a 1.224 puntos de base, 29 más que en el último cierre, mientras el indicador líder Merval perdía 1,08%, en una rueda deprimida.
Colombo admitió que «Argentina tiene un problema de solvencia fiscal, acrecentado claramente por tres años de recesión», y dijo que «la preocupación del déficit y la modernización del Estado no es de Wall Street sino del Gobierno».
Con este norte, Cavallo participará desde el sábado en Washington de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, mientras reprograma los objetivos, sin tocar la pauta anual de 6.500 millones de dólares de déficit, un 2,3% del Producto Interno Bruto (PIB).
El ministro sembró también este miércoles el terreno para cosechar ayuda, al desmentir «terminantemente», en un comunicado de prensa, al secretario Legal de su cartera, Alfredo Castañón, quien había asegurado que «no habrá nuevos ajustes» y afirmar que quien trabaja en el tema con el FMI es el secretario de Hacienda, Jorge Baldrich.
En el frente de luchas internas, sin embargo, el camino de Cavallo parecía despejado a raíz de que uno de sus enemigos, el presidente del BC, Pedro Pou, tiene las horas contadas, tras ser acusado por una comisión del Congreso de negligencia y desidia en el control del sistema.
El presidente Fernando de la Rúa anunció en rueda de prensa que «cuando termine de estudiar» el informe parlamentario dará «una resolución» del caso Pou, pero los mercados dan por descontada la designación al frente del BC de Roque Maccarone, un miembro de la flor y nata del ámbito bancario.
Pou se enfrentó con Cavallo al poner trabas a una reforma que impulse el fin de la recesión mediante una expansión monetaria, y tampoco adhirió a la introducción del euro como respaldo, ya que es un partidario de la dolarización total.
Uno de los banqueros más influyentes del país, el director del Banco HSBC, Emilio Cárdenas, dijo a la prensa que los mercados «están viendo la designación de Maccarone como la de un hombre que sabe mucho de bancos, ha recorrido muchos caminos y sabe quién es quién».
Con este panorama, Argentina negociará con el FMI el mantenimiento de las líneas de crédito, que integran el llamado ‘blindaje’ por 40.000 millones de dólares, aunque los atemorizados inversionistas todavía esperan medidas de reactivación.
El director gerente del FMI, Horst Koehler, señaló que Argentina y Cavallo deben «clarificar con más precisión cuál es su programa económico».
Por su parte, el ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo, no anunciará más ajustes en el gasto público aparte de los 700 millones de dólares en ahorros informados recientemente, dijo un asesor del funcionario. «El Fondo (Monetario Internacional) lo que pretende generalmente son medidas de ajuste, y las medidas de ajuste ya están tomadas, no hay más ajuste», dijo a una radio Alfredo Castañón, secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía.
Cavallo anunció el sábado un recorte en el gasto público de 700 millones de dólares para este año dentro de un plan para que Argentina cumpla su promesa ante el FMI de no superar un déficit fiscal de 6.500 millones de dólares en 2001.
En el primer trimestre, el desequilibrio –uno de los principales frenos que tiene la economía para reactivarse– superó las previsiones, por lo que el gobierno debió recortar sus gastos y usar la recaudación de un nuevo impuesto a las transferencias bancarias para cubrir el desfase.
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