En medio de rumores, suspenden emisión de bonos por U$S 700 millones

Domingo Cavallo no consigue frenar a los especuladores

El ministro de Economía Domingo Cavallo está confiado que triunfará en la pulseada que dice tener con los especuladores contra el peso argentino y que la calma de los mercados que ayer se exhibieron muy enojados, retornará como el sol después de la tormenta.

Martes 24 de abril de 2001 | 12:00
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Más aún: el ministro, que fue convocado por Fernando de la Rúa como el “salvador” de una posible cesación de pagos y para sacar al país del estancamiento, está seguro de que la Argentina no se convertirá en una bomba de tiempo que estallará sobre las economías de los países vecinos pero también más allá, como lo supone el economista norteamericano Robert Samuelson y operadores de Wall Street.

Prevenido de que el riesgo país llegaría a techos irrepetibles en el pasado, casi 1.300 puntos ayer, Cavallo suspendió la subasta de títulos públicos (Letes) que debía realizarse hoy, porque tendría que pagar por los 700 millones de dólares que busca de los banqueros locales, tasas de usura. Con semejante caudal del riesgo país, los créditos estarían por encima del 18% anual. Digno de Shylok.

Cavallo tuvo un encuentro con 10 gobernadores peronistas de las provincias menos ricas (o pobres) que piden auxilio ante la mala situación, pero consiguió respaldo suficiente como para influir incluso sobre senadores que les responden cuando antes que tarde deban discutir si reemplazan o no al titular del Banco Central, Pedro Pou, que encabeza la resistencia a los planes heterodoxos de Cavallo.

Un hombre llamado Pou

En defensa de Pou ha salido públicamente el ex presidente Carlos Menem anunciando que su relegamiento llevaría a la Argentina a los infiernos. También, un sector del establishment, sobre todo el que maneja bonos. El cavallismo está convencido que hay una gran maniobra especulativa contra el peso, para ir hacia la dolarización como supuesta panacea para evitar el default (cesación de pagos). En rigor, la incapacidad argentina de crecer es la que, a mediano plazo, abre ese escenario. De aquí a fines del tercer trimestre, este país tiene los recursos necesarios para enfrentar sus compromisos externos.

Pero la crisis tiene paralizada inversiones y consumo de aquellos sectores con poder adquisitivo y para peor, ha habido una huida al exterior de ahorros, pero no del “chiquitaje” sino de grupos poderosos. Incluso, algunos bancos se encontraron ayer con dificultades para pagar ahorros en divisas y pesos, aunque no de manera dramática, según una versión de un banquero.

El presidente Fernando de la Rúa recibió en Quebec el respaldo del presidente norteamericano, George W. Bush, incluso con un eventual aporte financiero del Tesoro o de organismos multilaterales de crédito, por encima de los montos del “blindaje” que teóricamente debió cubrir con 40.000 millones de dólares el programa económico argentino. Tal promesa no logró calmar a los llamados mercados y, ayer fue otro lunes negro para la Argentina.

Va de suyo que Cavallo no consigue, pese a su optimismo, derrotar la embestida especulativa. Tampoco logró respaldo del Banco Central para mejorar la fluidez de dinero en plaza, y por eso Pou ha sido declarado “saboteador” del ministro. En la víspera, el bloque de diputados del partido de Cavallo, Acción Para la República, anunció que pedirá la remoción de Pou.

Los desposeídos de siempre

Fue un guiño a dos puntas: una, a la comisión bicameral que hoy debe dar a conocer un postergado dictamen que recomienda la salida de Pou del banco, acusado en términos políticos de hacer la vista gorda con el lavado de dinero o perjudicar a bancos locales para favorecer la concentración. Además, se han denunciado ilícitos personales del jefe del Banco Central. El otro guiño es hacia De la Rúa, para que pida al Senado la destitución de Pou, que es el trámite que debe seguir al no vinculante dictamen de la bicameral. La Cámara alta está controlada por un peronismo dividido en este y otros problemas. La cabalgata de encuentros entre Cavallo y los gobernadores tiende a aislar a los senadores fieles a Menem.

El conocimiento del dictamen y su eventual aceptación por parte de De la Rúa, hoy inevitable porque si no debería buscarse otro ministro de Economía, generará un nuevo escenario pero todavía varios días de turbulencias. Cavallo deberá dar noticias a favor de la reactivación como para que los argentinos comunes no pasen de la expectativa benevolente de estos días al pesimismo, la oposición abierta.

En tanto, los desocupados, que no reciben señales de esperanzas, siguen cortando rutas. Ayer comenzó el juicio contra un piquetero, Emilio Alí, acusado por un gran supermercado por llamar a los marginados a hacerse de comida en las góndolas. Si el tribunal falla en contra, puede recibir una condena de hasta 15 años. Emir Yoma, acusado de ser el organizador del tráfico de armas, de ser condenado, podría serlo por cinco años.

La Central de Trabajadores Argentinos denunció que se busca castigar en Alí la lucha de los pobres y desesperados. Es la otra cara de la crisis.

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