Análisis desde el BBVA

Relación entre la inflación y materias primas

En notas anteriores nos hemos referido al efecto que tienen los precios de materias primas sobre la inflación, especialmente cuando se trata de alimentos o energía. Hace un par de años, alzas de precios de materias primas precedieron a aumentos de la inflación en países desarrollados, los que a su vez motivaron alzas en tipos de interés que, entre otras cosas, dejaron en evidencia que había amplios sectores sobreendeudados.

Un ángulo menos explorado es la relación entre la inflación ­ y los esfuerzos por contenerla­ y su efecto sobre los precios de materias primas. Esto cobra importancia cuando la demanda por estos productos está muy concentrada en un país, que es el que «mueve al mercado». Es lo que ocurrió a comienzos de los años 80, cuando Estados Unidos era el principal consumidor en casi todos los mercados de materias primas. En esa época la inflación había llegado a niveles de dos dígitos en ese país y las autoridades de la Reserva Federal impusieron un fuerte ajuste a los tipos de interés. Con ello lograron desacelerar la economía y frenar la inflación de manera decisiva. Sin embargo, el efecto sobre los mercados de productos básicos fue devastador y países de América Latina sufrieron el doble choque de un fuerte aumento del servicio de la deuda externa, en momentos en que los precios de sus principales exportaciones se derrumbaban. Esto fue la antesala de la «Crisis de la Deuda» y de la «década pérdida» en la región.

En las últimas décadas la importancia relativa de la economía norteamericana ha descendido y hemos sido testigo como China ha ido adquiriendo cada vez más peso en estos mercados, y hoy es el primer consumidor mundial de cobre y aluminio, a mucha distancia del resto, y ocupa el segundo lugar en el consumo de petróleo y derivados, para poner unos pocos ejemplos. De esta manera, lo que suceda con el gigante asiático tiene cada vez mayores consecuencias en los países en desarrollo y América Latina en particular. De hecho, en 2009 los precios de materias primas se recuperaron muy rápido después de la crisis, impulsados por el fuerte aumento de la demanda de China. En el caso del cobre, por ejemplo, mientras el consumo de los países desarrollados se desplomó, cayendo 20% respecto de 2008, el consumo aparente de China aumentó en 2 millones de toneladas (40%) con lo que la demanda total por este metal terminó aumentando 2% el año pasado.

No es de extrañar entonces que la atención de los mercados se concentre en los datos de inflación de China y en las señales que den las autoridades de ese país sobre el curso futuro de la política monetaria. Hace algunas semanas se observaba con preocupación el aumento de la inflación y las señales de mayor dureza en la política monetaria, algo que podría repercutir negativamente en la demanda y los precios de materias primas. Afortunadamente, los últimos datos parecen sugerir que la economía china está ajustándose en forma ordenada y las presiones inflacionarias estarían comenzando a ceder. Esta es una muy buena noticia porque significa que el consumo de materias primas se podría ajustar moderadamente y los precios podrían bajar, pero sin efectos traumáticos para las economías de América Latina. Esperamos que los datos de meses venideros confirmen esta apreciación.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje