Actual dilema. Análisis prospectivo en base a cuatro escenarios posibles

El euro: "Ser o ser o no ser"

Algunos la veían como una «V» de rápida caída e igual salida. Otros como una «L», es decir una brutal caída y una sostenida permanencia en esa condición. Hubo quienes la vieron como una «U», caída, ajuste y recuperación. Los más irónicos predijeron una «W», veloz caída y recuperación, para ­como una montaña rusa­ volver a descender, así en un demencial devenir.

 

Sopa de letras

La realidad, hasta ahora, ha mostrado nuevamente que su complejidad es siempre mucho más singular que todos los modelos que podamos ensayar. Pese e ello algo podemos conjeturar y es que en el marco de esta crisis global, algunas economías salieron de la misma bajo el esquema de «V», otras en «U». La interrogante ahora se cierne sobre la eurozona y su moneda: ¿ será una «L» , una «W» o una mera «U» de prominente abdomen?

 

Claves sobre el devenir del euro

La moneda única europea ha registrado su cotización más baja en años, mientras todos los días se conoce un nuevo dato que la desestabiliza.

En medio de esta crisis, se han alzado voces que vaticinan el fin de la divisa europea. Abonando esta línea la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, ha advertido que el futuro mismo de la Unión Europea (UE) está en entredicho. Otras voces hablan de un ajuste y un sinceramiento hacia el verdadero valor de novel divisa, que estas estiman en 1,20 por dólar, dando a entender que la cotización por encima de ese nivel no era más que otra de las burbujas que proliferaron por el mundo financiero antes de la crisis global.

 

Entre el cataclismo y el ajuste

Entre el cataclismo y el ajuste sistémico, los jerarcas del área económica de los países del G-20, reunidos este fin de semana en Corea del Sur, emiten señales de optimismo sobre el futuro de la economía global. Mientras, son varios los países de la zona euro que tambalean al influjo de siderales déficit y explícita evidencia de un manejo por demás desprolijo de las cuentas, más propio de países del cuarto mundo que de avanzadas economías del primer mundo.

 

El euro en prospectiva

En este complejo juego de acontecimientos el futuro del euro es una de las claves para saber cómo se dilucida este episodio de reconfiguración del mapa económico global.

En este sentido, el periodista Marcelo Justo, de la BBC, publicó un análisis que pone a consideración cuatro posibles escenarios sobre el devenir de la moneda única europea, que por su claridad vale la pena reproducir.

 

Escenario 1: Recuperación

La actual crisis se centra en torno de los PIIG (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), que han anunciado fuertes ajustes económicos en las últimas semanas.

Si bien el impacto inicial de los recortes será seguramente negativo en el corto plazo, el objetivo del plan es que, con un poco de tiempo para recuperar la confianza de los mercados y la actividad económica, se saneen las finanzas públicas y se vuelva a crecer.

Grecia es el caso clave. Si con su programa de austeridad logra superar los serios problemas que tiene (déficit fiscal del 13%, deuda pública superior a su Producto Interno Bruto, PIB), se evitará el efecto contagio sobre los otros PIIG.

Mucho más que la economía griega, que representa un 2,4% del PIB de la eurozona, la posibilidad de «contagio» a otros países ha estado detrás de la turbulencia que vive el euro.

En la década de los 90 Suecia logró salir de una crisis que también parecía terminal gracias a una serie de medidas que dieron resultado.

 

Escenario 2: larga convalecencia

Para la BBC, en este segundo escenario, la intervención conjunta de las naciones de la eurozona, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como las medidas adoptadas por los PIIG, consiguen controlar el déficit fiscal sin ahogar el crecimiento, pero no logran solucionar una serie de problemas estructurales.

En este caso, la zona del euro podría recuperar la estabilidad, pero tendría una expansión económica anémica por muchos años.

Algo similar le ha ocurrido a Japón desde principios de los años 90.

 

Escenario 3: Debilidad permanente

Este es un escenario de fuertes turbulencias económicas, políticas y sociales.

Los programas de ajuste de los PIIG tienen un fuerte impacto recesivo, que afecta la recaudación fiscal y por tanto profundiza el déficit fiscal.

Grecia, que tiene el horizonte de vencimientos de deuda más complicado de los PIIG, se ve obligado a recibir más ayuda y termina reestructurando su deuda.

Los otros PIIG quedan entre la espada y la pared: algunos se inclinan por seguir el camino griego (Portugal es el primer candidato) y otros sobreviven como pueden. Los bancos europeos, muy expuestos a la deuda soberana de los PIGG, quedan también fuertemente afectados por la crisis.

A pesar de la recesión y la turbulencia, el euro se mantiene por el altísimo costo que tendría abandonar la moneda común europea.

El ejemplo del pasado es lo que ocurrió con Argentina y el sistema de convertibilidad ­que ataba el peso al dólar­ en 2001.

 

Escenario 4: Muerte y disolución

Es el paso siguiente: las consecuencias políticas y sociales de la crisis son de tal intensidad que podrían provocar la salida de uno, varios o todos los miembros del euro.

En el caso de los PIIG, esto les permitiría recuperar la competitividad con una moneda propia (devaluándola podrían estimular la exportación), pero al mismo tiempo tendrían que lidiar con una deuda mucho más alta (si Grecia vuelve al dracma, por ejemplo, sus compromisos financieros seguirán siendo en euros o dólares, con lo que necesitará recaudar mucho más en su divisa nacional para pagarlos).

Una posibilidad es que el euro sobreviva con los países del Norte (Alemania, Francia y otros), con Italia y España como posibles acompañantes. Pero la moneda europea como la conocemos hoy en día no existirá.

En este escenario habrá que ver si el vaticinio de Angela Merkel sobre el devastador impacto que la muerte del euro podría tener sobre la UE era un recurso político para movilizar a los reticentes a ayudar a Grecia o una perspicaz evaluación de la realidad.

 

Un final abierto: hacia la política

Esta secuencia lógica de escenarios posibles tiene mucho sentido común; resta saber cuáles serán los aditivos normativos que los gobiernos le impongan al sistema financiero mundial. No obstante, considerando como antecedentes válidos la modelización de escenarios futuros sobre las formas de la crisis, todo parecería indicar que pese a la globalización reinante, las salidas de cada país, y por ende de sus monedas y regiones, tendrá en el plano de la política un factor explicativo clave.

Auguramos que más allá de los datos, macroeconómicos, los déficits y los paquetes de asistencia, los capitales institucionales y políticos que dirijan cada salida tendrán un rol fundamental.

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