La guerra contra la carne se desata en Europa
Cuando la FAO publicó, en su trabajo titulado «La larga sombra de la carne», que la producción cárnica contribuía más que el transporte mundial al efecto invernadero, la prensa mundial se llenó de titulares acusatorios y las portadas de las principales revistas del primer mundo tuvieron fotos de impacto, entre ellas una de una mujer que chorreaba sangre de la boca.
El informe del organismo de la ONU señalaba que la producción de carne generaba el 18% de los gases responsables del efecto invernadero, más que el transporte, en el mundo hubo muchos científicos, ciudadanos, productores y técnicos que pensaron «no, esto no puede ser así, pero nadie hizo nada», aseguró en Uruguay el profesor Frank Mitioehner, de la Universidad de California Davis, de Estados Unidos.
El experto visitó nuestro país invitado por el Instituto Nacional de la Carne (INAC), que ha comenzado a investigar el impacto que tiene la forma de producir carne uruguaya sobre el cambio climático, un problema que de modo agudo ha ganado el mundo del agro negocio.
Escándalo
A los titulares de prensa siguieron comparaciones que se extendieron en los medios de comunicación de América del Norte.
Una de ellas señalaba que, desde el punto de vista ambiental, la diferencia entre andar en el auto más ecológico del mundo y en una gran camioneta se perdía con sólo comer una hamburguesa por semana. La alarma llegó a acciones de grupos de ciudadanos, algunos buenos músicos como Paul McCartney se pusieron al frente de medidas como la de no comer carne ningún lunes del mes, relató Mitioehner.
Frente a la avanzada mundial contra la carne que se basaba en el informe de FAO y las dudas que este generaba, el profesor norteamericano y su equipo estudiaron el problema del informe y procuraron cuantificar el impacto de la ganadería en California.
La más importante sorpresa fue que la FAO, a decir del propio profesor, comparó las emisiones de la ganadería con las del transporte, cometiendo un error importante: «comparó manzanas con naranjas», dijo. Por un lado midió la contribución de la producción ganadera sumando los efectos de cada uno de los eslabones de producción, fertilizantes, producción animal en la granja, transporte, toda la cadena, y la comparó con las emisiones de la quema de combustible, sin poner en la cuenta todos los procesos industriales de fabricación del vehículo, ni siquiera de la extracción y elaboración del combustible.
Consultado sobre tal error, que comenten los escolares que no saben que para medir se deben comparar magnitudes iguales, el experto dijo que «no opinaba sobre el trabajo, que en sus 400 páginas tiene muchos aciertos».
Los cálculos del equipo de la Universidad de California fueron concluyentes; los resultados marcan que la producción ganadera contribuye en un 3% a las emisiones de los gases del efecto invernadero, anhídrido carbónico, metano y óxido nitroso.
A los pocos días de la publicación de su artículo, medios de todo el mundo entrevistaron al profesor, incluso la BBC le hizo una nota en vivo, y lo puso en el aire con el propio músico británico.
Apresuramiento de la FAO
Si bien la FAO reconoció «haberse apresurado» en sus conclusiones, el daño ya está hecho y la campaña contra la carne, por su efecto nocivo sobre el medio ambiente, continúa.
El presidente de INAC, Alfredo Fratti, comentó que «este es un tema nuevo, y el instituto en su rol comercial debe evitar que imponga restricciones que impidan que la carne uruguaya pueda entrar a algún mercado».
El titular de INAC contó que cuando surgió el informe de FAO se pensó en un error, pero no se tenían pruebas científicas para responder a un organismo internacional, lo que encontró el equipo de la Universidad de California, que tuvo la valentía de refutarlo, aseguró.
Mitioehner explicó que el problema para nuestro país es que a nivel del primer mundo entra en la zona de Sudamérica, donde países como Brasil y Paraguay están deforestando para incorporar tierras a la ganadería.
De modo indirecto esto es lo que genera el mayor impacto, algo que no acontece con Uruguay.
Fratti confirmó que nuestro país deberá demostrar de qué modo afecta su ganadería extensiva, en base a nutrición forrajera y a cielo abierto, en el efecto invernadero, y deberá saber diferenciarse del resto de los países de la región.
Metano
El profesor norteamericano mostró datos científicos que revelan que las emisiones de metano no han aumentado de modo significativo en los últimos cincuenta años, gas que es emitido por los rumiantes.
Por otro lado el experto destacó que las únicas dos actividades agropecuarias que capturan gases invernaderos son la agricultura y la forestación, que no son bien vistas por un sector importante de la sociedad moderna y que nunca están invitadas a los foros internacionales sobre el cambio climático.
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