Ducsa podría ser vendida a terceros y no tendrá controles
El que Ancap cree una sociedad anónima sin que ésta tenga los controles por parte de los organismos del Estado y que la misma pueda ser vendida es uno de los principales cuestionamientos jurídicos y políticos hacia Ducsa. A esto se agregan otros elementos, como ser cuáles serán los criterios para seleccionar el personal. Si bien ya se han designado gerentes de la empresa estatal para ocupar cargos en Ducsa, los mismos son actualmente funcionarios de Ancap y no se sabe si cumplirán una doble función con doble remuneración.
Ducsa fue creada por Ancap para hacerse cargo de la distribución a las estaciones de servicio de este sello, ya que a partir del 30 de abril finaliza el contrato entre la empresa estatal y DASA, quien realiza actualmente la distribución. No obstante, ya se anunció que Ducsa contratará servicios logísticos de DASA para poder comenzar a operar.
Según informaciones a las cuales accedió LA REPUBLICA, DUCSA, como su nombre lo dice, es una sociedad anónima que se rige por el Derecho Privado, teniendo como propietario en un 90% a Ancap y el restante a «Petrouruguay». Esta última opera en Argentina dentro del área petrolera, su mayor accionista es Ancap y tiene una participación minoritaria de la Corporación para el Desarrollo.
De esta manera queda claro que Ducsa será una empresa con capital 100% estatal, aunque sea una sociedad anónima.
A nivel del Derecho Comercial y otras consideraciones de carácter legal, la conformación de una sociedad anónima por parte de un organismo estatal es algo cuestionado.
Para poder entender cómo se da una situación de este tipo se debe recordar que Ancap se creó en 1931 como un ente industrial del Estado, por Ley 8.764. Esa misma ley estableció que la actividad de comercialización de los combustibles (distribución y venta) no era un cometido monopólico de Ancap y sí la refinación.
De 1931 a 1977 la distribución de combustible a las estaciones Ancap la hacía el propio ente. Desde el último año mencionado, DASA obtuvo, previa licitación pública, un contrato de concesión para cumplir con la citada tarea.
Quienes han realizado cuestionamientos a la forma jurídica de Ducsa no parten de la premisa de que una empresa privada (como es esta sociedad anónima) no puede distribuir combustibles. El cuestionamiento es por quién es el propietario de Ducsa, o sea un ente del Estado.
De esta manera Ducsa, a pesar de pertenecer al Estado, se rige por el Derecho Comercial Privado, y no puede efectuarse por parte de los organismos de gobierno encargados de control ningún tipo de acción. A esto se agrega otro elemento cuestionable: la posibilidad de vender la sociedad anónima a terceros, ya sea en su totalidad o en parte.
A fin de mes
Como hemos señalado en otras ediciones, el problema jurídico se espera resolver por parte del Directorio de Ancap antes del 30 de abril. La posibilidad que se maneja para que se puede realizar el contrato con Ducsa está basado en el artículo 14 de la Ley 16.753 de junio de 1996, donde se establece que para cumplir los cometidos no monopólicos asignados por la ley de creación del ente, Ancap «podrá asociarse en forma temporal o permanente con empresas públicas o privadas, así como celebrar con ellas cualquier tipo de contrato con fines industriales y comerciales».
Esta disposición habilita a Ancap a tener un socio para la distribución, pero en este caso se asigna de manera directa, sin licitación. A esto se agrega que la empresa adjudicataria es propiedad de Ancap. O sea que se contrata a sí misma.
Dentro de las soluciones propuestas por diferentes sectores vinculados al ámbito de la empresa estatal se encuentra que Ancap asuma la distribución directa de combustibles para su sello (como hasta 1977) o llame a licitación pública para la concesión de distribución, como se establece en el Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera (Tocaf).
La nueva distribuidora (Ducsa) formará parte del paquete que Ancap ofrecerá en el llamado para conseguir un socio que le permita continuar con las obras de la refinería de La Teja.
También dentro de ese «paquete» se incluirán las estaciones de servicio que Ancap posee en la República Argentina.
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