Impulso desde la década de los 80

El avance tecnológico hace que la generación sea más económica

El gran desarrollo de esta tecnología tiene su disparador en la década de los 80 cuando el mundo vive la segunda crisis petrolera. La situación impulsa a buscar alternativas, una vez más, son las necesidades los motores de los avances de la humanidad.

Ruchansky agregó que se trata de una tecnología que «ha avanzado mucho y cada vez se vuelve más competitiva, es por otro lado amigable con el medio ambiente y creemos que en los próximos años integrará la matriz energética con una ponderación mayor. A ello se le suma que para poder levantar y mantener estos proyectos hay que contar con funcionarios responsables, que tengan compromiso pero también solvencia técnica y profesional .

Todo eso se ha logrado, el personal de UTE ha estado a la altura de las circunstancias, lo comprobamos con este parque y nos trasmite confianza de que los próximos retos que nos plantee el proyecto energético también se van a poder cumplir a cabalidad».

Agreguemos que el costo de la energía eólica avanza en proporción inversa a los avances tecnológicos, de ahí que nuestro país se sume a las investigaciones con un fondo especial formado por UTE y Ancap para que la ANII financie investigaciones de profesionales e innovadores uruguayos.

El costo de la energía eólica puede considerarse que tiene un costo alrededor de los 90 dólares el MW, lejos del costo hidráulico pero muy inferior al del gas oil o el fuel oil. Retomando las consideraciones de Ruchansky podríamos señalar que con la energía solar sucede lo mismo que en los 80 con la eólica.

El desarrollo de esa tecnología hoy es muy caro pero, sin duda, las investigaciones y los avances permitirán que en unos años la humanidad logre avances que permitan abaratar sus costos.

 

Se aproximan los grandes

El potencial eólico del país es importante, en estos momentos se están montando enormes parques eólicos en Alemania con un factor de 20%, es decir la mitad de nuestro país.

Las posibilidades del país, así como su ubicación en la región, han propiciado que empresas de nivel mundial estén decididas ya a instalarse en el país e incluso analizando la eventualidad de contar con fabricación de partes o, al menos, con montaje en Uruguay. Vestas es una de ellas.

Por otra parte, el Ministerio de Industria y Energía viene trabajando intensamente buscando apoyar todo lo que signifique avances en el objetivo que el país pueda participar en algún eslabón de la cadena productiva de molinos. Consultado Ruchansky sobre su balance de estos cinco años al frente de UTE, destacó que «ha sido un proceso muy importante en cuanto a la coordinación de las políticas fomentada por el Poder Ejecutivo y la labor de UTE, porque se ha trabajado en equipo, no hubo imposición de uno sobre otro ni caminos independientes de una empresa con otra. Estoy satisfecho con lo que se hizo, obviamente siempre queda algo en el tintero y la sensación de que se pudo hacer algo más».

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