Impactante incremento de participación de las mujeres en el mercado laboral
Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destaca que las mujeres trabajan ahora más que hace 10 años atrás.
Esto trajo como consecuencia que la oferta de trabajo ha crecido más que la población en edad de trabajar, por el efecto dinamizador de la participación femenina.
Los datos de 19 países de la región indican que en sólo tres décadas (1960 a 1990) el número de mujeres económicamente activas aumentó en 211% (pasó de 18 a 57 millones), mientras que el número de hombres en esta situación sólo se incrementó en un 84% (de 80 a 147 millones).
Esta tendencia, según señala un documento de Cepal, se mantiene durante los años noventa, con un sostenido aumento de la tasa de actividad femenina, en proporción muy superior a la masculina.
Mientras la tasa de participación de los hombres entre 1991 y 1998 se mantuvo constante, la de las mujeres aumentó en 4,5% y superó el 41%.
Esta tendencia se da en todos los países para las cuales el organismo de Naciones Unidas tiene información, con excepción de Brasil, República Dominicana y Ecuador.
Al examinarse la tasa de participación femenina en el grupo de entre 25 y 49 años de edad, se advierte que es la que más crece, alcanzando (según el país) niveles de entre 50% y 70%.
La tasa de participación es el porcentaje de población en edad de trabajar.
Mujeres en Uruguay
La Cepal también incluye en su informe algunos detalles con respecto al porque de la incorporación de la mujer al mercado laboral.
La mayoría de las mujeres comienza a trabajar a comienzo de la década de los ochenta, como resultado del empobrecimiento de la familias y la necesidad de incrementar los ingresos monetarios. En los años noventa, continúan trabajando debido a los cambios estructurales y las reformas introducidas en la mayoría de los países. «las mujeres llegaron al mundo laboral por necesidad, pero permanecen allí no solamente porque lo necesitan, sino porque lo quieren», sentencia el informe.
Agrega que «el acceso de las mujeres, a diferencia del de los hombres, se concentran en ocupaciones de menor categoría, baja remuneración y bajo prestigio, como son el servicio doméstico, el trabajo familiar no remunerado en la agricultura, las empresas familiares o los trabajos en el sector no estructurado». Se encuentran, en menor medida, en la agroindustria, servicios y sectores de desarrollo tecnológico.
La realidad uruguaya, según al Cepal, muestra que la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral tuvo uno de los crecimientos más altos a nivel regional.
La tasa media de aumento (entre 1991 y 1998) es para la región de 4,5% y en nuestro país alcanzó 5,4%. Esto significa que en 1991 el 43,8% de las mujeres en edad de trabajar lo hacían, mientras que en 1998 ese guarismo creció a 49,2%.
Mientras, para los hombres los porcentajes para los años señalados se mantuvieron en el entorno del 73%.
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