Empleados de distribuidora Ancap, preocupados por su futuro laboral
Sesenta empleados de la Distribuidora Ancap Sociedad Anónima (DASA), la firma que hace 24 años distribuye los combustibles y lubricantes de Ancap, reclaman al Directorio de la empresa estatal que se mantenga su fuente laboral hasta que haya una definición sobre el nuevo socio en la refinería de La Teja.
Los trabajadores sostienen que «de la misma forma que el Directorio ha establecido que el inversor deberá contratar a personal de la refinería de La Teja, nosotros pedimos que se contemple a los funcionarios de DASA porque realmente nos sentimos empleados de Ancap».
Las autoridades resolvieron que a partir del 2 de mayo el organismo retomará la tarea de distribución a través de la Distribuidora Uruguaya de Combustibles (Ducsa). En la edición del 21 de marzo LA REPUBLICA informó que el presidente Jorge Batlle y los líderes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle habían llegado a un acuerdo de cinco puntos sobre el futuro de Ancap. Uno de esos puntos establecía que el ente retomaría directamente la distribución en las estaciones de servicio a través de Ducsa, quitando la distribución a DASA. Posteriormente hubo una resolución en ese sentido del Directorio del organismo.
DASA es una empresa que funciona desde 1977 y se dedica a la distribucion de combustibles en la red de estaciones de servicio con logotipo Ancap, y comercializa en exclusividad los lubricantes Ancap en las estaciones de servicio, flotas, industria, agro, etc. Sus trabajadores definen a la empresa como «el verdadero brazo comercial de Ancap». Sostienen que mantener actualizado el sistema de distribución de combustibles y lubricantes requiere una enorme inversión económica, capital de giro necesario, desarrollo tecnológico y preparación de recursos humanos.
Preocupación
Los funcionarios de DASA Eduardo Mula, Washington Varela, Verónica Galli, Vivián Bonnet y Jaime Richino concurrieron a LA REPUBLICA para expresar la preocupación de los 60 trabajadores por su futuro laboral.
Reconocen que Ancap tiene derecho a tomar esta decisión, pero consideran que «si DASA ha estado trabajando desde 1977, perfectamente podría seguir haciéndolo durante unos meses más hasta que se defina el llamado a licitación. Incluso, los empleados de DASA podríamos seguir trabajando bajo el control de Ducsa, pero lo que queremos es que se mantenga nuestra fuente laboral».
Explicaron que a los 60 puestos de trabajo directos en la empresa hay que sumarles otros 300 empleados contratados por DASA para la realización del mantenimiento en las estaciones de servicio, fletes y otra gran variedad de tareas.
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