El país tiene una gran deuda con su propio sistema pastoril
El proyecto de investigación sobre la festuca de la ruta, realizado por la Sociedad Fomento Ortiz (SFRO), financiado por el Programa Ganadero PG, será presentado en un congreso que se realizará en abril en el Parque de Vacaciones de UTE, evento académico organizado por la Facultad de Agronomía de nuestro país.
La ing. Patricia Acosta es la asesora ambiental del PG del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Su rol dentro del programa tiene que ver con un cambio de visión que se generó en el mismo, a comienzos de la administración anterior, cuando se levantó la mira, «se sacó el foco de la vaca y el pasto y se lo puso en la gente que trabaja con la vaca y el pasto», postura que se enmarca en la mirada de desarrollo rural generada a partir de 2005. Hasta ese momento el problema parecía ser que no se conseguía transferir la tecnología desde la academia a los productores. La actual mirada busca entender la dificultad y se concluye que si la familia que vive en el medio rural no consigue sortear dificultades materiales, de servicios y culturales, no podrá tampoco aplicar correctamente lo que le llega desde la investigación.
Reformulado
La agrónoma relató que durante 2005 el PG fue reformulado, se trabajó intensamente para cambiar la concepción que había tenido su fase piloto y su primera etapa, desarrolladas en anteriores administraciones.
Acosta calificó el cambio generado como drástico; lo que más cambió fue un aspecto que contó fue destacado por un consultor argentino que hace pocos meses los auditó, para el BID, y es que para trabajar con la ganadería en Uruguay «nosotros corroboramos que los problemas no son sólo tecnológicos, hay otros más graves que condicionan el primero».
Entre ellos la ubicación que tiene el ganadero como productor rural, dificultades de comunicación, ubicación y aislamiento de los productores, dificultades que generan problemas para entender y manejar el proceso productivo, explicó.
Excluidos
«Los excluidos del mundo son los pobres y los rurales que muchas veces son pobres», afirmó la técnica del PG; «el tema era trabajar con una población rural que es el ocho por ciento de la población total del país, y nuestro objetivo no es que se produzcan más terneros sino que el país deje de perderlos en el medio rural», aseguró.
Desde el punto de vista tecnológico, en el mundo se duda que la tecnología, que está aparentemente a la mano, sirva para los productores rurales de nuestro país y de las naciones en desarrollo, porque son conocimientos generados para el agronegocio y buscan el lucro de las empresas, una tecnología que se basa en la alta demanda de insumos, la mayoría importados, y ata el resultado de las mismas a royalties y derechos de propiedad.
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