Innovación y calidad, pilares del desarrollo agropecuario
El ing. Enzo Benech asumió la titularidad del INIA y el ing. Pedro Queheille lo hizo en el Inase. En la asunción de los jerarcas el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el ing. Tabaré Aguerre, confió en que los nuevos presidentes fortalecerán las acciones para darles competitividad y eficiencia a dos de las instituciones agropecuarias más importantes.
Aguerre sostuvo que desde el INIA e Inase también debe construirse lo que denominó «institucionalidad agropecuaria». A partir de allí agregó «deben proyectarse las acciones tendientes a generar progreso, riqueza y distribución para nuestros compatriotas».
El ministro destacó la importancia de las referidas instituciones para mejorar la inserción internacional ya que sus acciones tienen que ver con la calidad y seguridad de las semillas y sin adecuados modelos de investigación y de innovación.
El titular del MGAP aseguró que la innovación tiene que entenderse como un proceso que culmine en un producto vendible, para que «no quede en el conocimiento mismo», dijo.
Compromiso
Queheille aseguró que el Inase «está funcionando bien» y adelantó: «Tenemos previsto continuar la línea de trabajo que se venía desarrollando hasta el momento».
El agrónomo destacó que el Instituto ha ido marcando presencia en el sector de la cadena semillerista y eso hay que mantenerlo y mejorarlo «de forma que la semilla sea un insumo con el valor que le corresponde». Queheille identificó uno de los principales problemas del comercio de semilla en nuestro país y es que «hoy en día se sigue comercializando semilla en lo que se llama la ‘bolsa blanca’, es decir, por fuera de todas las normas y estándares de calidad que se deben establecer». En este aspecto destacó el rol fiscalizador del instituto que dirigirá.
Investigación
Benech, que en la anterior administración fue director de Inase, sostuvo que «debemos jerarquizar la actividad agropecuaria (porque) son muchos los que viven de esa actividad directa o indirectamente. Por lo tanto, cuando hablamos de país agrointeligente, país productivo o agroindustrial, del desarrollo tecnológico y la capacidad de nuevas tecnologías, debemos procurar que esas tecnologías tengan un producto tangible, que generen mejores condiciones de desarrollo y que eso permita un reparto equitativo de los beneficios en toda la sociedad, que es un desafío que tenemos que seguir profundizando». El agrónomo opinó que «en un mundo dinámico, globalizado y en un país pequeño como el nuestro, tenemos la obligación de diferenciarnos con la calidad de lo que hacemos y la investigación agropecuaria tiene mucho que ver con el objetivo».
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