Destrucción de pasturas sería un suicidio para Uruguay
Los campos tienen un enorme potencial para mitigar el cambio climático mediante la absorción y almacenamiento de CO2, según un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO).
Los nuevos datos son importantes y deberían ser tomados en cuenta, cuando se elabora una estrategia de desarrollo ganadero, en un país como Uruguay, que aún mantiene pasturas, en gran parte de su área, pero donde la intensificación de su producción se viene acelerando a un ritmo vertiginoso. Proceso que además de beneficios puede generar desordenes ambientales, el peor de todos: la degradación del suelo.
Nuestro país tiene una pastura natural que puede ser utilizada, no sólo para producir, sino también para diferenciar sus productos, hay que tener en cuenta cómo influirá en los mercados que el proceso de producción de un producto contribuya o mitigue el cambio climático, y este informe de FAO demuestra que en la producción agropecuaria, no todo lo que parece inteligente lo es.
Carbono
Praderas y pastizales son un sumidero de carbono que podría superar los beneficios de los bosques, si se utiliza correctamente, explicó el documento.
Los pastos pueden jugar un papel en la adaptación y reducción de la vulnerabilidad al cambio climático a más de mil millones de personas que dependen del ganado para la vida, según el documento «Examen de la evidencia sobre los sistemas de tierras secas Pastoral y el Cambio Climático».
«El mundo tendrá que utilizar todas las opciones para contener el calentamiento global a 2º C. La agricultura y uso de la tierra tienen el potencial para ayudar a reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero procedentes de prácticas específicas, especialmente en el almacenamiento de carbono en el suelo y la biomasa «, dijo el director general de la FAO, Alexander Müller.
Erosión
Es el gran enemigo, y en este aspecto la producción agrícola inadecuada y el sobrepastoreo son los aliados del enemigo.
El documento alerta que «estas áreas son muy sensibles a la degradación del suelo, afectando al 70% de los pastos como consecuencia del sobrepastoreo, la salinización, la acidificación y otros procesos. La presión sobre la tierra es también cada vez mayor para satisfacer la creciente demanda para la carne y productos lácteos». Cabe indicar que otro documento de FAO señala que en cuarenta años la producción de carne en el mundo deberá aumentar 50% para mantener los niveles de consumo a nivel del orbe.
Todo apunta a un gran desafío, se debe aumentar la producción, de modo inteligente, y esto implica reducir la erosión y disminuir las pérdidas derivadas de la quema y el pastoreo excesivo.
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