Análisis comparativo. Se concretó la transición en el equipo económico

Los logros fueron superiores a las metas

Ayer asumió el nuevo equipo económico liderado por el economista Fernando Lorenzo, director de la Asesoría de Macroeconomía de la referida cartera durante la anterior administración. De este modo se concretó la transición gubernamental en el área económica. El nuevo presidente de la República José Mujica, ratificó que en materia macroeconómica se mantendrán las principales líneas, si bien se priorizarán determinadas líneas de acción en las que persisten, más allá de las mejoras alcanzadas, importantes rezagos y vulnerabilidades. En especial en lo que refiere al Plan de Emergencia Habitacional, que seguramente suponga el redireccionamiento de fondos.

No obstante ello, algunos de los datos que emergen del Informe de Gestión Estratégica encargado por el ex presidente Tabaré Vázquez a cada Secretaría de Estado, permiten ponderar objetivamente los resultados alcanzados en materia económica. Ya que en el mencionado informe aparecen detallados cuáles eran las metas anuales a alcanzar en materia de crecimiento del PBI. Si se analizan comparativamente estas proyecciones con las tasas de crecimiento efectivamente alcanzadas, se obtiene una medida certera de los logros en la gestión.

El informe señala que las metas establecidas para el quinquenio 2005-2009 eran alcanzar una tasa de crecimiento del PBI del 5,5% durante 2005, de 4,6% en 2006, de 3,5% en 2007, 3% en 2008 y 3% en 2009. Estas metas, por cierto que puede considerárselas exigentes respecto a lo que había sido históricamente la tasa promedio de crecimiento de nuestra economía, no obstante ello fueron largamente superadas. En efecto, si se observan las tasas de crecimiento que efectivamente se alcanzaron, los resultados son por demás evidentes. Es que el PBI creció en 2005, 7,5%, mientras que en 2006, segundo año de la administración se logró un 4,6%, más de un 1% a lo esperado. Por su parte en 2007 se alcanzó un crecimiento del nivel de actividad de 7,6%, es decir más del doble de lo que se pretendía inicialmente. Algo similar ocurriría en 2008, ya que en lugar del 3% establecido como meta ideal, se alcanzó un inusitado 8,9%. La única excepción a la regla fue el año pasado, ya que se pretendía crecer un 3%, sin embargo, mega crisis global mediante se logró crecer un 2%. Por cierto, un comportamiento expansivo que buena parte de los analistas desestimaba, e incluso pronosticaron recesión. La realidad se alineó con la proyección del equipo económico, y nuestra economía fue una excepción en el mundo al cerrar el año con tasas positivas.

Algunos han insistido en apelar a los factores externos para explicar el éxito obtenido, no obstante debe recordarse que si bien hubo un período de bonanza internacional, también hubo de las otras, por lo que bien se podrían equiparar ambos efectos. Ya que si bien es cierto que hubo una expansión muy fuerte de la demanda externa y que, burbujas especulativas mediante, se alcanzaron precios récord en la cotización de las materias primas, el petróleo acompañó dicho ciclo, generando altos sobrecostos en materia energética, agravados por la fuerte sequía. El tsunami financiero global supuso también un factor de incertidumbre mayúsculo que sin embargo no lograron socavar la confianza y el flujo creciente de inversiones. Esto obliga a considerar entonces que los factores internos obraron como amortiguadores de los cimbronazos externos. Es más con respecto a la región cuyo crecimiento promedio fue de 4,7%, nuestra economía logró un mayor dinamismo ya que creció al 6,7% anual promedio.

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