País inteligente. Produce conservando sus recursos

Llamado para cambiar  paradigma productivo

La aplicación de una «agricultura saludable» en Uruguay es permanente motivo de preocupación para productores y técnicos, quienes estiman que se trata de un desafío que excede «la mera conservación de los recursos naturales y del medio ambiente para convertirse en la expresión de un desarrollo económico y social equitativo».

El ingeniero agrónomo coloniense Fernando Queirós, vecino de la zona Este del departamento, opinó a través de la Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas para América Latina ( Rap-Al) que «el pasaje de una agricultura convencional a una sustentable es un proceso lento, complejo». Sostiene el técnico que en Uruguay hace falta «favorecer un sistema productivo diversificado, que conserve el paisaje rural y productivo» y que permita además «mantener la calidad ambiental, preservar la biodiversidad, proteger el suelo, administrar sosteniblemente las cuencas hidrográficas y sostener a la familia en el campo».

 

Impactos

Según Queirós, la agricultura convencional «tiene impactos en el suelo ­cambios en la microflora, microfauna, erosión­, en la biodiversidad, simplificación de los sistemas, en la desaparición de especies nativas y en la salud de los consumidores y de los trabajadores rurales».

Además provoca «contaminación de cursos de agua, contaminación genética (transgénicos) y contaminación del aire», impactos negativos que «no son calculados para fijar el precio final de los productos, pero deberían ser incorporados y considerarlos como lo que son: costos», advirtió.

Para revertir esa situación, Queirós estima que «se requiere un trabajo conjunto, con todos los actores de una región», que permitiría «garantizar un camino que nos conduzca a lograr la soberanía alimentaria a través de sistemas de producción locales con base agroecológica, la diversidad y no los monocultivos, la descentralización y no la concentración». De esa forma se podría acceder «al agua, a las semillas, a la tierra y al uso de energías renovables diversas», señaló el técnico coloniense, que también se desempeña como docente y productor rural.

 

Soberanía

Queirós aseguró que es necesario «promover un cambio paradigmático en la forma en que se produce el alimento, cómo se distribuye e intercambia, la forma en la que se consume y la manera en la cual el consumidor se relaciona con el proceso de producción». En ese aspecto mencionó que la cantidad de cereales que se necesita para llenar con etanol el tanque de casi 100 litros de un automóvil, una sola vez, «alcanza para alimentar a una persona durante todo un año».

En su informe explica que el aumento de la productividad en nuestro país ha derivado en una fuerte degradación de los suelos, en problemas con el agua y en la aplicación indiscriminada de agrotóxicos.

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