Expectativas privadas convergen en la proyección oficial
Todo parece indicar que lenta y paulatinamente los efectos de la crisis global sobre nuestra economía y sobre las expectativas de los distintos agentes económicos, comienzan a disiparse. La última mega crisis global, que tanto en Europa como en EEUU sigue generando problemas, nos ha dejado una importante lección. Por suerte, mucho menos dolorosa y traumática que la de 2002, pero no por ello menos valiosa. Parece que los uruguayos recuperamos la confianza en nuestras propias capacidades y vemos el futuro con optimismo.
Así lo reflejan los resultados de la encuesta que mensualmente realiza el Banco Central. La inmensa mayoría de los consultados espera un crecimiento para este año superior al 4%. Cabe recordar que a finales de 2008, cuando detona la crisis, y más cercano en el tiempo, en medio del fragor electoral, comenzaron a aparecer diversos analistas y consultores blandiendo las banderas del Apocalipsis. Muchos de esos formadores de opinión y asesores tiene fuerte predicamento en los círculos empresariales.
En esos meses finales de 2008 y comienzos de 2009 aconsejaron la retracción de las inversiones y auguraron el peor de los escenarios recesivos; no obstante, nada de ello ocurrió. Nuestra economía resistió bien los embates externos y la realidad pudo más que los agoreros, muchas veces sesgados ideológicamente. En esa oportunidad, como en anteriores yerros de grueso calibre, no se escuchó ni un solo mea culpa. Cabe recordar que algunos de ellos tuvieron activa participación y responsabilidad en la debacle financiera que el país padeció en 2002.
Nuevo escenario
No obstante esto ya es materia de la historia económica de nuestro país y sólo explicita que el mapa de interés permea las decisiones más de los que habitualmente se admite, lo cierto es que existe un consenso importante a que vienen tiempos de expansión económica. Otro dato relevante que sugiere un nuevo escenario de convergencia en las expectativas de los distintos actores económicos que responden la encuesta del BCU, es que la mayoría tiene confianza en la austeridad y prolijidad fiscal durante el próximo ejercicio, tanto que estiman una baja del déficit fiscal que tendería a 1,5%.
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