Persiste la desigualdad en el acceso
Pese a los buenos augurios sobre la expansión digital latinoamericana, aún resta bastante para lograr un desarrollo y acceso más democrático a las nuevas tecnologías, ya que según lo explicado por los expertos a la BBC, mientras las grandes urbes latinoamericanas pueden disfrutar de redes de 3G, las localidades rurales siguen dependientes de los teléfonos de segunda generación o 2G.
Singularidades
De esa disparidad están conscientes empresarios del sector. Esto sin contar que las peculiaridades de cada país dificultan la puesta en marcha de redes de 3G de forma homogénea y de alta calidad en toda la región.
Hay diferencias en la penetración (de los productos y servicios). En Argentina es de más del 100%, pero en otras partes es del 60%. Sin embargo el denominador común es que todos están creciendo y las telecomunicaciones son cruciales para la región.
Otro gran inconveniente son los costos de trasmisión en extensas áreas rurales donde la fibra óptica no ha llegado y el intercambio de datos se hace gracias a la tecnología satelital.
Lejos de la 4G
Estos retrasos en el desarrollo de redes eficientes hacen que la implementación de la tecnología de cuarta generación (4G), que está por llegar al mundo desarrollado, sea una cuestión de ciencia ficción para América Latina.
Sin autopista
«Es como un Ferrari. El cliente puede desear tener uno y el dinero para adquirirlo, pero si no está construida la autopista para el auto, no hay nada que podamos hacer», señaló a la BBC un portavoz de Nokia Siemens, una de las empresas que ofrece 4G.
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