Amortiguación. Las políticas anticíclicas evitaron males peores

El futuro ministro de Economía despejó dudas sobre el margen financiero del próximo gobierno

Críticas siempre existen y existirán, y es bueno y necesario porque de la crítica y autocrítica siempre surge algo mejor cuando hablamos de gente inteligente y ubicada, como es el caso tanto del actual equipo económico como del que asumirá próximamente.

Comienzan a aparecer ahora «prestigiosas » y/o «famosas» consultoras internacionales o sesudos análisis de desprestigiados medios de comunicación de Estados Unidos y sus satélites (con Inglaterra a la cabeza), que ven con «preocupación» el déficit fiscal uruguayo pero no han escrito una sola palabra sobre el déficit del paradigma del sistema en el cual nos han embarcado. Nos hacen recordar al casi extinto FMI, cuando llegaba prepotentemente a las tierras sudamericanas a imponer políticas económicas que nada tenían que ver con nuestra realidad pero que eran funcionales al gran capital financiero-especulativo de Estados Unidos y Europa. Es más, ahora también se suman los que «ya fueron» en política, como Luis Lacalle, que sumergió a su partido en una derrota electoral casi humillante, haciéndose eco de dichas acusaciones que, al parecer, ningún economista criollo se anima a plantear.

En entrevista con el programa «En Perspectiva», el futuro Ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo, señaló que «cuando uno analiza el desempeño fiscal de Uruguay durante el año 2009, el 2,1% luce como un resultado muy bueno a la luz de lo que es la comparación internacional y a la luz de lo que son los factores internos que estuvieron operando sobre las finanzas públicas y sobre la economía uruguaya. Si uno mira en el ámbito continental, Uruguay es de los países que lograron enfrentar la crisis con una respuesta de política fiscal más eficaz y más moderada», aludiendo a lo que ha sido el resultado de Chile y Estados Unidos, dos ejemplos inmaculados para determinados intereses que aún no han comprendido que así como las revoluciones no se exportan tampoco los modelos de país, porque todos somos diferentes».

Lorenzo remarcó a Emiliano Cotelo lo que todos sabemos, que «en ese 2,1% hay una parte nada despreciable que responde a las circunstancias climáticas y los efectos que tuvieron sobre el costo de generación de energía. El gobierno decidió que en una situación imprevista de sequía prolongada, de insuficiencia de recursos hidráulicos, no debía pasarle a los usuarios el sobrecosto, como sí se hizo en anteriores administraciones».

Lorenzo adelantó que «la orientación general de la política está fijada en términos de que 2010 y 2011 tienen que ser años en los cuales se sienten las bases para que la política fiscal vuelva a ser un puntal de estabilidad, como lo ha sido a lo largo de estos años. Avanzar hacia el equilibrio fiscal es el criterio. Además, internacionalmente quienes miran el país saben que el gobierno uruguayo estuvo y va a estar comprometido con la prudencia fiscal y que lo va a hacer con convicción porque es la mejor forma de contribuir a los objetivos de desarrollo del país en términos de lo que es la política fiscal en su conjunto», explicó Lorenzo.

Recordó que Uruguay, a diferencia de lo que pensaban muchos opinadores consuetudinarios, llevó adelante políticas anticíclicas durante la gran crisis mundial, lo que le permitió salir airoso de la misma. También advirtió que «cuando un gobierno, como el primero del Frente Amplio, construye y diseña un nuevo sistema de protección social que involucra atención de problemas largamente postergados, eso se atiende con gasto público. Cuando se hacen compromisos en materia de incremento de jubilaciones, cuando se llevan adelante reformas como la de la salud, cuando se piensa en realizar un esfuerzo sostenido y permanente en materia de inversión en educación, cuando se piensa en la constelación de temas que se financian a partir de recursos públicos, uno le asigna el valor a la prudencia fiscal. La imprudencia lo que hace es debilitar la forma en que todas esas cosas se llevan adelante».

La capacidad de convocatoria y de éxito del país la mostró la disertación del futuro gobierno en el Conrad el miércoles pasado. Ahí no había distraídos, ni bañaderas para arrastrar inversores; lo que sí se manifestó fue la aprobación regional a un gobierno que la ciudadanía entendió que era conveniente que siguiera rigiendo los destinos del país.

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