Novedades. Rusos y argentinos interesados en proyectos

Armada invirtió 1,2 millones de dólares en astillero

La inversión realizada en el astillero de la Armada Nacional alcanza a 1.232.600 dólares lo que le ha permitido dar un salto tecnológico que motivó a capitales argentinos y rusos a comenzar negociaciones para viabilizar proyectos comunes. El astillero produce encorsetado en un marco legal inadecuado para competir puesto que data de 1916, por lo que se está pensando una revisión a fondo y su modernización. La inversión realizada en estos dos últimos años, tanto en infraestructura como en acondicionamiento edilicio y capacitación del personal ha hecho posible que «contemos con la infraestructura que necesitamos para desarrollar proyectos que hasta ahora era imposible concretar», manifestó el capitán de navío Alejandro Leopold, director general y jefe del Servicio de Construcciones Navales.

El jerarca se explayó sobre las transformaciones que se han ido generando a partir de la construcción de dos barcazas para Botnia. A ello le siguieron las dos que están en etapa de construcción para Ancap y un Empujador, «la dimensión que ha ido tomando el astillero nos ha generado la necesidad de desarrollar todo el sistema de gestión, comenzando por el espacio físico que hubo que redimensionarlo», agregó.

La nueva maquinaria, el desarrollo del Cluster Naval en el país y los contactos que han comenzado a aparecer en la región que está ávida por espacios de este tipo, ha llevado a que «tomáramos conciencia que para trabajar con calidad necesitábamos contar con empresas calificadoras exteriores de manera de exigirnos, con controles de métodos de trabajo en la chapa y la pintura, por ejemplo. Esto es muy importante porque un buque certificado otorga otras garantías al cliente y prestigia el astillero».

Asimismo comenzó un proceso de revisión de métodos de trabajo, control de producción, de costos, tiempos de construcción y la calidad. Es así que una vez entendido que hay que competir con las mismas armas con que cuenta el mercado se ha ido conformando una estructura empresarial a un astillero, que hasta hace pocos años reparaba barcos de la ANP y propios de la Armada. Actualmente se cuenta con una oficina de manejo de proyectos , se incorporaron software adecuados a cada uno de los procesos de producción, diseño y control.

En referencia al actual trabajo para Ancap, presupuestado en unos U$S 12 millones, «nos ha permitido subir varios escalones. Ancap confió en nosotros y nos respaldó, ha sido un gran apoyo, al mismo tiempo estamos reparando un remolcador de Ancap en el Dique», sostuvo el capitán Leopold.

El capitán de Fragata Nelson Mouro, jefe del astillero, acompaño a LA REPUBLICA en la visita a los trabajos que se realizan y manifestó que «hemos apostado a desarrollar un plantel de gente capaz, con el fin de desarrollar aspectos técnicos que cubran la ingeniería de detalle pero la gran apuesta es a la gestión que permite afinar los datos para poder ser competitivos. Hay que afinar porque la rentabilidad no es excesivamente grande en este rubro».

La inversión abarcó también el aumento de personal (son más de 120 personas trabajando directamente y unas 400 lo hace de manera indirecta) entre los que se incluyen profesionales, técnicos capacitados y estudiantes de ingeniería naval, de mecánica y civil».

 

Se trabaja con el cluster

«En estos momentos el astillero está alcanzando un nivel internacional, nos encontramos en tratativas con una empresa naviera con sede en Buenos Aires. El gerente comercial apareció un día por acá y nos habló de realizar trabajos en conjunto y nos propuso trabajos. Acá una vez más tenemos que agradecerle a Ancap ya que fueron ellos quienes le hablaron de nosotros», reconoció Leopold. Más adelante, el jerarca informó que «hay empresas rusas que han mostrado interés y han estado conversando con nosotros».

 

BARCAZAS PARA ANCAP

Las barcazas para Ancap que construye el astillero de la Armada tienen un largo de 78 metros y por ser embarcaciones destinadas a transportar combustible en su interior se divide en 10 tanques, de manera que el líquido viaje en compartimentos. La primera de ellas está muy avanzada por lo que a fines de abril podría estar finalizada. Las inversiones y ampliaciones han permitido que paralelamente se hayan armado los distintos componentes de la segunda barcaza, por lo que a mediados de 2010 se espera poder finalizar la segunda y para fin de año el empujador, que implica una ingeniería superior de mucho más tecnología e incorporación de valor agregado.

Dos diques y un astillero

La Armada Nacional gestiona y administra los dos únicos diques secos con que cuenta el país. El dique de la Armada (erigido en 1874) se encuentra en Punta Lobos, junto al Cerro y el dique Mauá (construido en 1872) está ubicada junto a la ex Compañía del Gas. Ambos están a cargo del Servicio de Construcciones, Reparaciones y Armamento.

Los diques han sido un pilar fundamental de la industria naval en el país y prestadores de servicios invalorables para el Puerto de Montevideo ya que a él arriban buques que requieren acciones de reparación o mantenimiento.

En cuanto al astillero, también emplazado en Punta Lobos, data de 1979, manteniendo en sus primeros 10 años de vida una intensa actividad, fundamentalmente orientada a las necesidades de la Armada Nacional (lanchas de desembarco y el Balizador Sirius que fuera ensamblado conjuntamente con los astilleros Dammen de Holanda).

También se construyó un remolcador para la ANP, un Gangil para la división de Hidrografía del MTOP y dos pesqueros para la flota pesquera nacional. Posteriormente, la actividad desaparece y en diciembre de 2006 se reinaugura mediante una fuerte inversión en capacitación al personal, infraestructura y tecnología.

Desde ese momento ha estado funcionando activamente.

«En este momento nuestra estrategia pasa por aliarnos porque no somos diseñadores, tenemos que comprarlos de manera de poder, en el futuro, hacer buques de diseñadores importantes para toda la región, especialmente para la Hidrovía. Hemos mejorado la calidad de producción y de rendimiento de modo tal que el año que viene podremos hacer 4 o 5 barcazas en 8 meses, lo cual nos permitirá estar en carrera para las necesidades de la Hidrovía», explicó el contralmirante Caramés mientras recorríamos las nuevas instalaciones y admirábamos el nivel tecnológico alcanzado.

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