LAS PRIORIDADES DEL GOBIERNO ELECTO

Hemos escuchado por diferentes actores ­el Presidente y el vicepresidente electos­ los acentos y las prioridades fundamentales que encarará el próximo gobierno.

Uruguay ha transitado un proceso de reconstrucción nacional, o sea comenzar a construir lo que estaba destruido. En todas sus dimensiones el país no tenía rumbo y si lo tenía era errático y/o en dirección opuesta a nuestra concepción política.

Este período está culminando y cierra con las bases y los cimientos bien firmes para que Uruguay comience a transitar con solidez y con coherencia un proyecto nacional de desarrollo productivo con justicia social, donde la lucha por la igualdad es un norte irrenunciable.

Nuevos desafíos son necesarios y el gobierno electo los anuncia.

Se trata de profundizar la sociedad que queremos y son los grandes temas del país en los que debemos avanzar mucho más. No en vano siempre hemos dicho que no alcanza un solo período de gobierno para plasmar el proyecto político colectivo que estamos impulsando.

La infraestructura ­fundamentalmente la energía y el transporte­, la educación y la reforma del Estado parecen

ser las nuevas banderas.

La energía es uno de los temas centrales, que si no resolvemos adecuadamente se convierte en una traba para el desarrollo productivo, fundamentalmente para los sectores industriales. La introducción masiva de la energía eólica, la biomasa, los agrocombustibles, la eficiencia energética y otras formas en estudio deben convertirse en realidad en los próximos cinco años.

Cuando hablamos de transporte el gran desafío es poner en marcha los ferrocarriles. Una tarea impostergable, para tener un transporte diversificado y que abarate costos de fletes y de transporte de personas. También deberá estar resuelto en este período de gobierno.

La educación ha tenido algunos avances pero aún insuficientes. Si queremos ser un país de primera, tenemos que tener altos niveles de educación, aumentar nuestra proporción de egresados en carreras científicas y tecnológicas y vincularla a fuego con la producción. Tenemos que descentralizar y superar los actuales niveles de deserción. Universalizar la enseñanza para todos y no para una elite.

La reforma del Estado, como se ha dicho, es la madre de todas las batallas. El gobierno electrónico, el modelo de gestión, los mecanismos para buscar servicios de calidad y eficiencia no tienen color político ni modelo ideológico. El papel, el rol del Estado, el grado de participación en la sociedad, la forma como se relaciona ese Estado con la gente, la institucionalidad que queremos si tiene color político e ideológico. Saber diferenciar y no entreverar los tantos será fundamental a la hora de avanzar con firmeza en el tema.

Si bien no lo he escuchado, el desarrollo de las telecomunicaciones es otro desafío impostergable y es otra palanca que puede convertirse en una traba del desarrollo nacional. Es quizás uno de los temas en los cuales el rumbo aún no está claro y más deberemos aceitarlo.

Armonizar el desarrollo con una adecuada inserción de Antel como ente estratégico será una discusión de primera para la anunciada ley de telecomunicaciones.

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