Eficiencia y productividad. Necesitan un cambio cultural global

La reforma del Estado requiere la del sector privado

El nuevo impulso a la reforma del Estado parece ser una oportunidad de oro para por fin concretar la tan mentada reforma del Estado. Reforma que en ciertos sectores ha comenzado y son un buen ejemplo para avanzar en su generalización

De las pocas unanimidades que cruzan indemnes todo nuestro sistema político, la necesaria reforma del Estado es sin duda una de las más urgentes y urticantes.

Desde el plano económico, la ineficiencia de ciertas áreas del sector público puede y debe considerarse un elemento a considerar dentro de la «madre de todas las reformas».

Pero nobleza obliga. La ineficiencia privada debe ser un elemento a atender. Podrá aducirse que la ineficiencia pública la pagamos todos y que la privada no.

 

Visión holística

No obstante, si consideramos a la economía como un todo entrelazado entre diferentes factores que deben necesariamente entrelazarse de la mejor forma, la distinción público­privada, tiende a diluirse.

A la corta o a la larga la ineficiencia privada recae sobre el conjunto social. Claro que esto no es tan visible y requiere un esfuerzo adicional para ponerlo sobre la agenda.

 

Cambio de discurso.

Pero, es un elemento central para poder hincarle el diente a la ineficiencia y por ende mejorar la productividad y competitividad general de nuestra economía. Tenemos que reorientar el foco, el discurso y la acción. Como decía el poeta «si no se cambia todo, no cambia nada».

En este aspecto deben atacarse los dos flancos. La ineficiencia pública, pero también la ineficiencia privada. Porque más allá de las objetivas necesidades, la implementación, con concurso de los empleados públicos en la reforma de su sector, requiere dejar de considerarlos los parias de la patria y generar, al unísono, en simultáneo, programas de eficiencia en el sector privado.

Si se analiza, todos hemos tenido alguna experiencia de ineficiencia como clientes de alguna empresa privada, y en diversos ámbitos, sea en la salud, en el supermercadismo o el comercio en general, en la gastronomía, hotelería e incluso en sectores de tecnología de punta.

 

Etica y estrategia

Reconocer esto y actuar en consecuencia, será no sólo un acto de justicia y desestigmatización, sino un aliciente positivo para aquellos que están a la defensiva por años de abandono, luego de hostigamiento y la consolidación de una cultura corporativista. El retiro del Estado de la esfera de lo social dejó secuelas visibles e invisibles en la gente y sus formas de actuar y ver el mundo.

Un nuevo enfoque es necesario para que miles de uruguayos comiencen a salir de sus refugios argumentales, y se involucren activamente en la tarea de cambiar el país definitivamente.

En suma, más que frente a la reforma de una oficina u otra, estamos frente a una reforma mental, es decir cultural, de carácter más profundo y general que nos interpela a todos, públicos y privados.

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