Apertura comercial mundial para 2010
En la apertura de la séptima conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), su director general, Pascal Lamy, instó a los miembros a pasar de las palabras a los hechos para lograr, como lo prometieron, cerrar la ronda el año próximo.
«Se aproxima rápidamente la hora de la verdad, cuando tendrán ustedes que decidir si se puede alcanzar el objetivo para 2010″, dijo Lamy en el Centro Internacional de Conferencias de Ginebra (CICG) ante delegados de más de un centenar de países.
Pocos minutos después llegó el esperado discurso del representante estadounidense de Comercio, Ron Kirk, quien afirmó que «el equipo de negociaciones norteamericano está listo para la fase final» de las discusiones de Doha.
Pero si por un lado Estados Unidos se mostró dispuesto a avanzar, por otro indicó que los países en desarrollo deben abrir más sus mercados para que la ronda de Doha, lanzada en 2001 y que debería haber concluido en 2005, tenga un fin exitoso después de años de negociaciones infructuosas.
«Se requiere la creación de nuevos flujos comerciales y la apertura significativa de mercados, en particular en las economías emergentes clave, para cumplir las promesas de desarrollo de Doha», afirmó Kirk.
En la misma tribuna, el canciller brasileño Celso Amorim respondió de forma indirecta a esta exigencia, señalando que «no es razonable» pedirle más esfuerzos al mundo en desarrollo para la conclusión de Doha.
«No es razonable pretender que concluir la ronda requiere concesiones unilaterales de los países en desarrollo», señaló Amorim, en un discurso escrito antes de la intervención norteamericana.
Las potencias emergentes y países en desarrollo del G20 y G33 insisten en la necesidad de un compromiso firme de Estados Unidos como único modo de cerrar con éxito Doha.
«Hay un país en particular que hace que las cosas sean más lentas», había dicho Amorim, sin nombrar a Estados Unidos, en el marco de una reunión del G20 el domingo en Ginebra.
El lunes, los grandes exportadores agrícolas del Grupo Cairns, que reúne a 19 países, entre ellos varios latinoamericanos, dijeron estar decepcionados por la falta de progresos sobre Doha.
Para Lamy, que evita entrar en las fricciones entre los miembros de la OMC en sus discursos públicos, se requiere «acción concreta» si se pretende cumplir con los plazos.
«Los dirigentes políticos afirman en forma prácticamente unánime que desean alcanzarlo, pero la reafirmación no basta. Lo que ahora necesitamos es acción, acción concreta y práctica para colmar las lagunas que aún subsisten», resumió.
De su lado, el ministro chileno de Hacienda, Andrés Velasco, cuyo país ejerce la presidencia de la conferencia, recordó en la sesión de apertura que la OMC «ha evitado una espiral de proteccionismo similar» a la que se vivió en la década del 30.
Tras una caída prevista de más del 10% del comercio mundial en 2009, la conclusión de la Ronda de Doha podría aportar hasta 700.000 millones de dólares a la economía global gracias al levantamiento de las barreras arancelarias de miles de productos y el fin a las subvenciones agrícolas de Europa y Estados Unidos, según ciertos estudios.
La ministerial, la primera desde el cónclave extraordinario que estuvo a punto de cerrar un acuerdo sobre Doha a mediados de 2008, está destinada oficialmente a «examinar el funcionamiento» de la organización.
Justo antes de la apertura de la reunión, un grupo de manifestantes protestó en forma pacífica contra la OMC.
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