Lechería: de la sequía al exceso de pasto y el atraso de siembras
El sector lechero pasó de sufrir una de las sequías más acuciantes de las que existan registros, a tener problemas por exceso de pasto, además de un atraso importante en las siembras de verano debido a las lluvias. A ello se agrega que el clima favorece el ataque del Fusarium en el trigo, obligando a destinarlo en su mayoría a reservas y no a grano.
En Florida la siembra de los cultivos de verano se ubica en el 30% de lo que se preveía para estas fechas, explicó a LA REPUBLICA el integrante del equipo técnico de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) ing. Andrés Barreira.
El panorama empeora porque se da también un exceso de pastos, ya que no ha sido posible enfardar. «No se puede enfardar y no se puede ensilar nada porque ha llovido y ha llovido sin dar tiempo a orear. El forraje no se puede capitalizar ni en fardos ni en reservas», señaló Barreira.
Añadió que apenas el sol sea constante, dando una tregua las lluvias, deberán afrontar una concentración en la demanda por la maquinaria de la SPLF, gremial que en cultivos cubre más de 2.500 hectáreas que siembran y cosechan unos 250 productores.
Lo que se vive es «incomparable» y «preferible» a la sequía. «Es el otro extremo, pero también complica», comentó Barreira, explicando que por estos días «los pastos se vuelcan y se arrastran», y se dan «problemas de hongos en las praderas» con el aporte que hacen la humedad y la temperatura.
Fusarium
Los problemas por el exceso de pastos y por el atraso en las siembras no son los únicos que afronta el sector, que también se las ha tenido que ver con el hongo Fusarium. Este ha atacado al trigo en el departamento de Florida, obligando a disminuciones de hasta un 50% de cultivos.
El asesor de la Asociación Rural de Florida, Gabriel Benoit, había explicado a LA REPUBLICA que el hongo genera problemas de calidad y rendimiento en las plantaciones, además de producir la toxina Don. «Por esa toxina, a partir de determinados niveles mínimos, que son muy bajos, el trigo no se puede destinar a consumo humano. Tampoco se puede destinar a consumo animal, aunque el valor mínimo es un poco más alto», según indicó.
El trigo sembrado en la cuenca lechera está previsto principalmente para reservas y para grano, por lo cual la presencia del Fusarium ha obligado a un cambio de planes. «La gente no plantó para hacer todo reserva. Quien haya plantado un área grande no invirtió todo lo que invirtió sólo para reservas», comentó Barreira, según quien «prácticamente todos los trigos de la zona están afectados».
Apuntó que aunque se pueda aprovechar en reservas, dada la toxicidad, que se conocerá cuando se vaya sacando del silo, el trigo deberá de ser diluido con otros componentes de la dieta.
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