Daniel Olesker las ve como "razonables"

Abreu cuestiona medidas de Cavallo

Mientras el ministro de Industria, Energía y Minería, Sergio Abreu, cuestionó las propuestas de Domingo Cavallo para proteger la importación de bienes de consumo, y se preguntó «si estaremos ante el fin de la unión aduanera del Mercosur», el economista de izquierda Daniel Olesker calificó las medidas como «razonables» y el directivo de la Cámara de Industrias Osiris Siccardi propuso una «arancelización adecuada de las necesidades del país».

Cavallo anunció el miércoles en rueda de prensa que para salir de la recesión Argentina deberá «bajar a cero» el arancel de importación para bienes de capital para abrir las posibilidades de inversión, y por otro lado aumentar los aranceles para los bienes finales de consumo.

Por su parte, el gobierno brasileño está dispuesto a respaldar un «régimen de excepción temporario» para la reducción de la tarifa externa común propuesta por el gobierno argentino, aunque la medida será discutida el 5 y 6 de abril en Buenos Aires. «El concepto es ayudar un período. La medida tiene plazo de validez temporario y se trata de una excepción por la situación vivida en el vecino país», dijo el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, Alcides Tapia.

 

Fin del Mercosur

Una protección del 35%, como la que según Abreu pretende Cavallo, «significa una tendencia al autoabastecimiento y a un modelo de comercio diferente al acordado», afirmó el secretario de Estado. Entonces reflexionó que hay que definir «adónde va el Mercosur y qué Mercosur queremos».

Dijo que la unión aduanera había definido aranceles del 0 al 20% y el promedio arancelario externo es de 14%, «de tal forma que llevar determinados aranceles al 35% supone que el Mercosur tiene que tomar una decisión institucional de los cuatro países para alterar esos niveles de protección». La posición de abatir a cero el arancel de los bienes de capital «es otra de las decisiones que requieren un debate conjunto entre los cuatro socios y una visión diferente del Mercosur, porque un arancel de 35%, hacia afuera, supone una severa tendencia al autoabastecimiento.

El ministro entendió que la propuesta supone un análisis profundo sobre el tipo de arancel que se quiere: si se quiere una unión aduanera –con el arancel externo común y las políticas comerciales– o si se quiere volver a una zona de libre comercio, donde cada país retome la libertad de negociación y pueda ir individualmente a los distintos bloques para trabajar y negociar en forma esperada. Las medidas que impulsa el ministro argentino, significaría «el fin del Mercosur» y dijo que el Mercosur como unión aduanera es un tema que hay que plantearse, pues como proceso integrador ya ha logrado un avance importante al aumentar el comercio intrazonal. La otra etapa –que se intentó crear desde Ouro Preto– está en crisis porque no se pudo, entre otras cosas, hacer coincidir las políticas macroeconómicas. Haciendo referencia al problema de la exportación de automotores a la Argentina señaló que el problema que tenemos es que «aún no sabemos quién va a ser el ministro de Industria».

Dijo que está funcionando un mecanismo alterno de resolución de controversias, pero le preocupan otros temas que requieren presencia física de la contraparte argentina, «y no la hay».

 

Diferencias

En cambio, el asesor económico del Encuentro Progresista (EP) Daniel Olesker coincidió con las políticas de mayor protección para la producción argentina, porque «nos parece una idea razonable». «Nosotros tenemos una posición muy diferente a la del gobierno uruguayo, que hoy mismo salió a criticar esta propuesta de aumentar el arancel externo común».

«Siempre hemos mantenido una propuesta de que el arancel externo tiene que ser el máximo para consolidar la integración regional. O sea que desde esa perspectiva las medidas parecen buenas y adecuadas.

Si sumamos que Brasil y Chile tienen políticas activas para la protección de la producción, yo diría que Uruguay queda como el único régimen ortodoxo liberal que nada hace por la producción, que no tiene ninguna política activa», aseguró el economista.

Calificó a las medidas del nuevo ministro argentino, como «una típica política industrial europea» y sostuvo que «habría que ver qué actividades recibirán las exoneraciones y los subsidios y cuáles productos competitivos del exterior se protegen».

Por su parte, el directivo de la Cámara de Industria (CIU) Osiris Siccardi, dijo que la fijación de un arancel cero para los bienes de capital y para inversiones, «lo vemos bien y creemos que hay que hacer un programa de arancelización adecuado a las necesidades del país, pero los compromisos con el Mercosur determinan que hay que analizar detenidamente lo que se va a hacer».

El empresario consideró que la reducción de un veinte por ciento en los costos industriales, anunciado por Cavallo, determina que «el gobierno uruguayo tenga que pensar en lo mismo».

 

«Un paso atrás»

El economista Horacio Morero, de la consultora Tea, Deloitte y Touche, dijo que es la segunda vez que Argentina plantea modificar el AEC –cuyo promedio es 14%– debería pensarse si la apertura económica del bloque en los últimos años no fue demasiado prematura. «Quizá llegamos a la conclusión –un poco tarde, yo diría– que la apertura fue demasiado rápida y ahora ante estos problemas (como la competitividad argentina) damos un paso atrás», señaló. Por su parte, el director del Instituto de Economía de la Universidad, Fernando Antía, sostuvo que toda medida económica que reactive la economía argentina debe ser bienvenida en el pequeño Uruguay, fuertemente dependiente de su vecino, uno de sus principales socios comerciales con Brasil. «Las medidas tienen una base pragmática que apuntan a la apertura de la reactivación de la economía argentina, que podría ser bueno para Uruguay, pero lo hacen protegiendo la producción, pero podría perjudicarnos, salvo que Uruguay negociara excepciones dentro del Mercosur».

 

Inestabilidad

La situación en Argentina que se presenta inestable (incluidos los rumores de la renuncia de De la Rúa) llevaron ayer a que la Bolsa en Argentina se precipitara arrastrando a las demás de Latinoamérica.

Como un efecto colateral, la plaza financiera uruguaya también «se puso nerviosa», provocando que en pizarra el dólar cerrara a 13,10 pesos en la venta, mientras que el interbancario se acercó a los 13 pesos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje