Un salvataje secreto
La revelación de que el Banco de Inglaterra (BoE) rescató al Royal Bank of Scotland y a HBOS el pasado otoño, prestándoles en forma secreta más de 100 millones de dólares, provoca revuelo en Gran Bretaña, donde el ministro de Economía, Alistair Darling, salió este miércoles a defender su decisión.
El caso se remonta a octubre de 2008, poco después de la caída de la entidad bancaria estadounidense Lehman Brothers.
Dos bancos británicos, hasta ese entonces considerados como pilares de la city de Londres, el Royal Bank of Scotland (RBS) y el Halifax-Bank of Scotland (HBOS), se vieron forzados a pedir ayuda al Banco de Inglaterra ya que no lograban conseguir el dinero necesario para sus actividades en el mercado del crédito.
Ante esta situación, el BoE (Banco central británico) desempeñó su papel de «acreedor en última instancia», adelantándoles sumas para evitar su posible quiebra, que hubiera tenido efectos catastróficos para la economía británica. Los préstamos, que duraron varios meses, alcanzaron un total de 61.600 millones de libras (68.000 millones de euros, 102.000 millones de dólares).
La operación de rescate fue mantenida en silencio durante más de un año, con el acuerdo del Ministerio Británico de Finanzas, por temor a desestabilizar al sector financiero en su conjunto. Recién el martes se decidió revelar el caso, al estimarse que los dos bancos ya estaban a salvo. Pero al poner fin al secreto, el Banco de Inglaterra levantó una polvareda entre la clase política.
El ministro británico de Finanzas, obligado a explicarse ante el Parlamento, defendió al BoE, afirmando que fue la decisión correcta tras las lecciones aprendidas con el rescate del banco Northern Rock, en setiembre de 2007.
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