A CONTRAMANO

La derecha uruguaya va a contramano de la historia. En la reciente búsqueda colectiva de una salida a la crisis financiera, el mundo ha defendido decididamente su derecho a cobrar el impuesto a la renta y, en consecuencia, ha perseguido a los paraísos fiscales, incluidos los más relevantes, como Suiza y Singapur.

En particular, ha perseguido a los contribuyentes más ricos que se refugian en ellos. Sin ir más lejos, la semana pasada 14.700 contribuyentes norteamericanos de altos ingresos fueron voluntariamente al IRS a pagar, con multas y recargos por 6 años, unos 50 billones de dólares por los ingresos escondidos en cinco continentes, evitando así ir a prisión. A contramano, la derecha uruguaya propone eliminar el impuesto a la renta.

Con la exoneración a los intereses más el secreto bancario (¿y reimplantar las SAFI?), ¿está volviendo la derecha uruguaya al sueño de la plaza financiera, para la que se diseñó la reforma tributaria de 1974, sueño del que ya nos despertamos dos veces con crisis financieras masivas? Parecen creer que se puede ser un eterno «free rider», que siempre podremos seguir la estrategia (dominante) de no cooperar, de hacer «la nuestra» (exoneración de intereses, secreto bancario, SAFI, zonas francas, acciones al portador, etc.), mientras el resto del mundo coopera (centros financieros internacionales inclusive). Lo que no ven es que cuando este juego se repite varias veces, el que cooperaba se cansa y deja de hacerlo, con el problema adicional de que el juego, dado el tamaño de los jugadores, no es simétrico y llevamos las de perder feo contra el resto del mundo.

 

En resumen – Aunque haya sido una jugada política de último minuto y el comportamiento del impuesto hable por sí mismo, esta propuesta de eliminación del IRPF debe contestarse.

No hacerlo es abrir la posibilidad de que se empiece a aguar la leche. Una vez pasada la elección, y espero que con Alberto Barreix, un viejo rochano al que le perdono no ayudarme esta vez a defender nuestras razones, insistiremos con las propuestas de mejorar y profundizar el IRPF, eliminar los aportes patronales, generalizar y bajar el IVA y profundizar la reforma de la administración tributaria que propusimos en 2001.

Pero, sobre todo, como hemos propuesto desde 2006, ir a un pacto fiscal amplio (ley de responsabilidad fiscal), tanto a nivel nacional como departamental, que comprenda las empresas públicas y que incluya balances estructurales ajustados (macro) y controles (micro) de gastos.

Y, sin eufemismos, que abarque los sueldos, la deuda y hasta las inversiones no siempre bien evaluadas, para iniciar de una vez por todas una verdadera reforma por la eficiencia del Estado.

En esto va, en buena medida, el futuro del país, porque sin servicios públicos básicos de calidad (educación, salud, seguridad e infraestructura) no hay desarrollo posible ni se puede competir en el mundo contemporáneo.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje