
La presidenta Cristina Fernández impulsó el proyecto ante la necesidad de conseguir fondos frescos y mejorar su imagen ante el mundo, dañada desde que el efímero gobierno de una semana del peronista Adolfo Rodríguez Saá declaró en 2001 el mayor default de la historia por 90.000 millones de dólares.
Los consultores y economistas Orlando Ferreres, Marina Dal Poggetto, Miguel Kiguel, Daniel Marx, Miguel Angel Broda, Ramiro Castiñeira y el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) destacaron que el nuevo canje abre perspectivas favorables.
“Se reavivará la confianza en el mercado local y se podrá acceder a más líneas de financiamiento”, dijo Ferreres, director de la consultora homónima. Los detalles de la reapertura están guardados aún bajo siete llaves, pero los consultores prevén que se ofrecerán 52 dólares por cada 100 dólares en valor nominal de títulos en default.
Los bonistas que aceptaron el canje original en 2005 recibieron 35 dólares por cada 100 de valor nominal, razón por la cual en Argentina se habla ahora de una generosa nueva oferta.
“La oferta es tan atractiva que explica en buena medida por qué en la propuesta los bancos (contratados) se comprometen a comprar 1.000 millones de dólares de nueva deuda”, dijo Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.
Hace cuatro años, el gobierno peronista socialdemócrata de Néstor Kirchner (2003-2007), influyente marido de la presidenta, consiguió una adhesión del 76,15% de los bonistas.
Ahora, los bancos Citi, Barclay’s y Deutsche garantizaron a la mandataria una adhesión de al menos 50% de ellos antes de lanzar la oferta, que se espera para mediados de diciembre. “La propuesta puede ser igual a la de 2005, pero su valor puede ser mayor porque el mercado le aplica una tasa de descuento menor, y así le sube el precio”, dijo Marx, de AGM Finanzas.
En 2005, la mayor cantidad de bonos canjeados sufrió una quita de capital e intereses de un 65%, aunque en algunos casos la pérdida fue de sólo 45%.
Cristina Fernández, según los analistas, ofrecerá bonos adicionales por intereses devengados y un cupón PIB (Producto Interno Bruto), que premia al inversionista si la economía crece, además de entregar otro bono por dividendos pagados en estos cuatro años.
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