Inversores. El banco mundial estará entre ellos

Organismos internacionales financiarán gasoducto entre Uruguay y Bolivia

Esto fue recientemente, confirmado por el ministro de Industria y Energía Raúl Sendic a LA REPUBLICA.

Coca resaltó que está en puertas la construcción de un nuevo ducto, al asegurar que el Interamericano de Desarrollo (BID) y el banco Mundial (BM), además de la Corporación Andina de Fomento (CAF), mostraron su interés en financiar el estudio para asegurar el proyecto. Uruguay, Paraguay y Bolivia de esta manera reviven el Acuerdo Urupabol, suscrito en abril de 1963 y en vigencia hasta la década de 1970, cuyo principal proyecto actual es el gasoducto trinacional, como lo plantearon en una reciente reunión en Asunción a la que concurrió el Director Nacional de Energía, Ramón Méndez. Coca aseveró que los estudios contarían con el apoyo financiero de los organismos multilaterales. «Aceptadas, explicadas y analizadas, sobre la pre­factibilidad del proyecto», aseguró.

Para el ministro Coca, el gasoducto es un proyecto de largo alcance, con presencia en el tiempo, el mismo que presenta una cualidad integradora en la región, como el que se registra con las exportaciones del gas natural licuado (GNL) que ingresa a los países de Sudamérica. Sostuvo que el Estado boliviano está apostando a la inversión de largo plazo, resaltando la estabilidad en la explotación gasífera frente al tipo de operaciones productivas.

 

«Caminando seriamente»

En una misma filosofía conversó recientemente el ministro Sendic con LA REPUBLICA al señalar que «se está caminando seriamente, sin apuros, pero con la voluntad política de los tres países chicos de la región para concretar este emprendimiento». También aseveró «estoy convencido de que uno de los grandes elementos que consolidarán la integración de nuestros países será a través de la integración regional que lentamente vamos concretando».

El Acuerdo Urupabol ha sido reflotado recientemente como una alternativa a la situación que se vive en el Mercosur, en el cual los dos países chicos han quedado atrapados entre las negociaciones bilaterales de Brasil con Argentina. Urupabol no está concebido como un Acuerdo para «salirse del Mercosur», sino precisamente para coordinar las acciones entre los países pequeños con intereses y problemas parecidos a fin de hacer oír y, además, de coordinar entre ellos propuestas como la del gasoducto o la salida al Atlántico que Uruguay le ofreció a estos países sin costa. El planteo oficial fue de ofrecer Zonas Portuarias en las que ambos países pudieran importar y exportar sus mercaderías libremente. Bolivia fue quien en primera instancia más se entusiasmó con este ofrecimiento ya que le abarataría en el orden del 20% su actual salida al mar que es a través de Chile. Paraguay también recogió con agrado la noticia, de todas maneras, hay que ir buscando la forma de instrumentar este ofrecimiento ya que desde el lado argentino, que prácticamente monopoliza el tránsito por la Hidrovía Paraná­Paraguay, las presiones son muy grandes.

 

Gasoducto en marcha

En cuanto al gasoducto, los tres países vienen conversando con Argentina y Brasil, ya que necesariamente deberá desplegarse por alguno de estos dos para llegar a Uruguay. Se ha formado una Comisión Tripartita que se viene reuniendo y compartiendo información continuamente. La próxima reunión de Urupabol se realizará en Montevideo en la primera quincena de diciembre. Si bien las fuentes consultadas no esperan grandes conclusiones , sí señalaron que existen expectativas para que se vaya consolidando este proyecto.

El Director Nacional de Energía, doctor Ramón Méndez, recordó que Uruguay no sólo ofrece a Bolivia que exporte gas a través de alguno de nuestros puertos (Nueva Palmira o Montevideo) sino que también no descartó poder comprarle gas natural, así como destacó la propuesta de que realizara personalmente a la delegación boliviana sobre la posibilidad de construir en territorio uruguayo una Planta de Licuefacción para poder exportar el GNL, gas natural licuado, al resto del mundo. «Esta idea entusiasmó a la delegación boliviana y el propio Evo Morales se lo comentó a nuestro Presidente como una propuesta digna de estudio», relató a LA REPUBLICA el jerarca.

Consultado sobre las características de la propuesta manifestó que «fue abierta, primero que vean si les interesa, luego hablamos. Nuestra filosofía es respetar a todos nuestros hermanos, no queremos repetir la historia de comprar el gas a un precio que no sea razonable para Bolivia, ni tampoco aprovechar nuestra posición geográfica para sacar ventajas, sino hacer negocios de igual a igual, lo que quiere decir que nos sirvan a los dos países».

 

Proceso de licuefacción

Para comenzar se podría señalar que una Planta de Licuefacción es la que realiza el proceso opuesto a la Planta Regasificadora (que le devuelve su condición natural al gas licuefaccionado).

La planta que Uruguay le propuso a Bolivia, convierte el gas natural en líquido, para lo que se le enfría tratándolo hasta aproximadamente -161 °C, que es la temperatura a la que el metano ­su componente principal­ se licuifica. El proceso de licuefacción es similar al de refrigeración común: se comprimen los gases refrigerantes produciendo líquidos fríos, que luego se evaporan a medida que intercambian calor con la corriente de gas natural. De este modo, el gas natural se enfría hasta el punto en que se convierte en líquido. Una vez que el gas ha sido licuado se somete a un proceso de expansión con extracción de trabajo para poderlo almacenar a presión atmosférica. El GNL producido se almacena en tanques especiales para ser luego transferido a buques de transporte (buques metaneros).

El GNL se almacena a -161 °C y a presión atmosférica en tanques criogénicos especiales para baja temperatura. El típico tanque de GNL tiene doble pared: una pared externa de hormigón armado, recubierto con acero al carbono, y una pared interna de acero niquelado. La seguridad y la resistencia son las consideraciones de diseño fundamentales para construir estos tanques, los cuales se diseñan para soportar terremotos y fuertes vientos.

Para su transporte se recurre a la presión atmosférica en buques especialmente construidos con casco doble. El sistema de contención de carga se diseña y construye utilizando materiales especiales para el aislamiento, y tanque para asegurar el transporte de esta carga . El GNL se mantiene a su temperatura de saturación (-161 ºC) a lo largo de toda la navegación, pero se permite que una pequeña cantidad de vapor se disipe por ebullición, en un proceso que se denomina «autorefrigeración». El gas evaporado se utiliza para impulsar los motores del buque.

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