Raúl González explicó que en este momento la leche de cabra puede ser utilizada sólo para la elaboración de queso, que se vende en supermercados, pero la apuesta es la leche fluida. Las perspectivas son muy buenas, apuntan a la comercialización en el mercado interno durante la temporada estival.
A nivel productivo, una cabra tiene una lactancia de seis meses, un rebaño tiene cabras que producen, en nuestro país, entre dos y tres litros de leche por día, pero pueden dar hasta seis litros diarios.
En Uruguay se crían cuatro razas: Saanen, Pardo Alpino, Toggemburg y Anglo Nubian. Existe una Sociedad de Productores afiliada a la Asociación Rural del Uruguay ARU que trabaja intensamente en la mejora de las razas.
González destacó que la leche de cabra es la de mayor consumo mundial y tiene algunos atributos que la destacan: mayor digestibilidad que la de vaca, glóbulo de grasa pequeño, alto porcentaje de ácidos grasos de cadena corta, bajo nivel de colesterol y poco alérgena.
González contó que “el cuello de botella para la habilitación está en el congelado y posterior pasteurizado de la leche, se está estudiando que la leche no pierda las propiedades”.
En la mayoría de los tambos la leche se envasa en bolsas de nylon y se congela en freezer, el camión la pasa a buscar cada quince días, es un sistema que se adapta a productores pequeños, pero hay algunos productores de mayor envergadura que tienen tanque de frío y se hace igual que en un tambo de vacas.
En un tambo de cabras se ordeña dos veces al día y se pastorea, la diferencia es que las cabras se estabulan durante la noche, invierno y verano, cuando duermen bajo techo producen más que cuando lo hacen a la intemperie.
Los son de madera y se construyen cincuenta centímetros elevados del suelo con separación entre las tablas para que el estiércol escurra.
González relató que la cabra es un animal de costumbre fácil, pero si no tienen comida no respetan alambrados; durante el ordeño se les da la ración, suben a una plataforma y se las ordeña con una máquina adaptada para la especie.
El período de preñez de la cabra es de cinco meses, se preñan al fin del verano y los cabritos nacen en Agosto o Setiembre. Se está tratando de romper la estacionalidad y se ha conseguido tener partos en Junio gracias a determinados tratamientos.
En el país existen algunos remates y no es difícil conseguir animales para iniciarse en la actividad. Gonzáles indicó que la cabra es muy prolífica, por naturaleza es mellicera, comúnmente da trillizos, por lo que en poco tiempo el rodeo es excedente en vientres que se consiguen en el mercado.
Las cabritas se retiran de las madres al segundo día de vida y se crían tomando mamadera durante dos meses. Aún no se ha podido desarrollar la producción de carne, a pesar de que las razas que se utilizan en Uruguay son de doble propósito: “Se avanza poco a poco, y por ahora estamos enfocados en la producción de leche; la carne es otro desafío que también requerirá el desarrollo de productos de alto valor, legislación y un frigorífico especializado”, contó González.
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