Una potencia emergente

Brasil sería uno de los más poderosos en el 2024

Brasil «está en racha» y debería convertirse antes de 2024 en una de las cinco primeras economías del mundo, según el semanario británico «The Economist», que también subraya los peligros que acechan al gigante latinoamericano en su exitoso camino.

En un informe especial dedicado a la potencia emergente, «The Economist» señala que «China tal vez está liderando la salida de la economía mundial de la recesión, pero Brasil está en racha», recordando que su economía, poco castigada por la recesión, debería volver a crecer a partir del próximo año y que viene a un ritmo del 5%. Con estas perspectivas, Brasil debería convertirse entre 2014 y 2024 en la quinta economía mundial, por delante de Francia y Gran Bretaña, precisa el editorialista del semanario. En 2003, cuando el banco de negocios Goldman Sachs incluyó a Brasil con Rusia, India y China en el grupo de las economías que iban a dominar el mundo, acuñando el acrónimo BRIC, «hubo muchos comentarios mordaces sobre la ‘B'», recuerda.

«Hoy, sin embargo, Brasil aventaja en algunos aspectos a los otros BRIC, porque es un país democrático, sin grupos insurgentes o vecinos hostiles y exporta una gran variedad de productos y trata bien a sus crecientes inversores extranjeros», subraya.

Junto a todas estas virtudes, «The Economist» señala también los problemas que acechan al país sudamericano, como el rápido aumento del gasto público ­»demasiado dinero público va a cosas equivocadas», dice­, la falta de infraestructuras evidenciada por el reciente apagón, y la criminalidad.

Otras amenazas para el crecimiento podrían ser la apreciación del real con respecto al dólar, que debería continuar, y las arcaicas leyes laborales del país, que la revista considera «obstáculos» a los negocios.

Pero «tal vez el mayor peligro» que enfrenta Brasil, señala el semanario, es el «orgullo excesivo». «Lula tiene razón de decir que su país merece respeto, como también él merece los elogios que se le prodigan, pero sin embargo ­Lula­ ha sido un presidente con suerte, porque se ha beneficiado de una coyuntura favorable. Mantener los resultados de Brasil en un mundo que sufre un momento más duro significa que el sucesor de Lula tendrá que abordar algunos problemas que ha sentido que podía ignorar», escribió el editorialista de «The Economist», para quien sin embargo el rumbo del país parece estar trazado.

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