Datos revelan claros signos de reactivación productiva
Mientras algunos voceros del sector industrial reinciden con sus reclamos de neto cuño sectorial, reivindicando la sempiterna quita de impuestos, de regulaciones laborales y de tipo de cambio, los datos sobre la realidad del sector contrastan con dichos discursos.
De lo general
Desde una visión de conjunto, y según cifras de la propia Cámara, el PBI industrial ha crecido exponencialmente durante este período de gobierno. Las cifras son elocuentes. El PBI industrial en 2005 alcanzaba a 2.040 millones de dólares, pasando en 2006 a 2.579 millones. En 2007 trepa a 3.016 millones de dólares y en 2008 a 4.996 millones, lo que muestra un incremento de más del 240%.
Es claro que las estimaciones para 2009 arrojarán un descenso, en aproximadamente 500 millones. De todos modos si consideramos el tenor abismal que ha supuesto la crisis internacional para la mayor parte de las economías del mundo, este descenso es realmente ínfimo. Además debe considerarse que 2008 fue realmente atípico, ya que se vivía una expansión inusitada de la economía mundial, lo cual, se supo después, fue el preámbulo al estallido de las diversas burbujas especulativas que explicaron la posterior hecatombe. Si aislamos dicha anormalidad y comparamos las cifras de 2009 con respecto a 2007, confirmamos la senda expansiva que se ha venido verificando.
De lo particular
A su vez si observamos los diversos indicadores sobre la evolución de la producción industrial nacional, los mismos muestran una reacción favorable, conforme comienzan a desvanecerse los impactos más severos de la mega crisis global que implicó una constricción severa de la demanda externa de algunos de nuestros productos exportables. Esta situación comienza a modificarse, ya que tanto el sector textil como las curtiembres, metálicas básicas y automotores muestran claros signos de reactivación. Paralelamente se supo que se incrementó el uso de la capacidad instalada y que sectores como alimentos, bebidas, software, audiovisual, papel, editoriales y varios rubros agropecuarios muestran un dinamismo creciente y que han superado con éxito el escollo que supuso la crisis.
Exportaciones
En materia exportable, los últimos datos revelados por el informe de financiamiento de exportaciones para el primer semestre del año del Banco Central muestran que los créditos para el financiamiento de exportaciones crecieron un 18% respecto al trimestre anterior, siendo creciente el número de operaciones solicitadas para tal fin entre trimestres. Paralelamente se nota un dinamismo mayor dentro de los pequeños exportadores.
Cambios culturales
En éste, como en otros sectores de la vida nacional, lo que sí se observa es un recurrente estancamiento cultural. Nos referimos a la persistencia de una cultura demandante, de cuño corporativista. Cabe aclarar que este rasgo cultural en absoluto es patrimonio exclusivo de los voceros industriales, sino que permea a varios sectores. Pero a cada quien según su capacidad. Si en un sector como el industrial, integrado en general por las capas más agraciadas, económica y educativamente, de nuestra estructura social, y con el crucial rol de liderar la modernización de aspectos importantes de nuestra economía, persisten estos rasgos paralizantes, ¿qué podemos esperar de otras agremiaciones y sectores sociales? Cortar con la cultura de la queja y la demanda constante, como tantas cosas de las viejas inercias que debemos desterrar, debe comenzar por aquellos que tienen vocación por liderar.
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