RETRUCO: EXPLICACION ECONOMICA DEL TENOR DE LA CAMPAÑA
Un breve repaso de las variables determinantes de la coyuntura económica del país y su desempeño a lo largo de los últimos 5 años explican por qué la oposición política ha desertado de los ámbitos discursivos objetiva y científicamente contrastables para resbalar en la farsa, el simulacro y la manipulación de la opinión pública con viejos fantasmas de ineluctable tufo macartista.
No hace falta ir muy lejos. La nota que aparece en esta misma página es por demás elocuente. Los proyectos de inversión privada y los montos asociados a estos no paran de crecer. Incluso el acumulado en los primeros 10 meses de este año, en pleno desarrollo de la mega crisis global, superan con creces lo alcanzado en el mismo período del año pasado. Año 2008 que hasta setiembre se caracterizó por una expansión inusitada de la economía mundial, la demanda externa y todos los alicientes foráneos de la actividad interna. Sin embargo, la inversión privada y la confianza que ella supone en los fundamentos económicos del país, lejos de disminuir fuertemente acompasada a las señales externas, se incrementaron.
Sin ir más lejos, ayer voceros del equipo económico señalaron que el producto bruto viene creciendo aceleradamente conforme nos arrimamos a fin de año. La semana pasada se conocieron las últimas cifras sobre la evolución del mercado de trabajo. No sólo sigue bajando el desempleo, sino que se observa un creciente dinamismo de la oferta y la demanda de trabajo. Y esto con consejos de salarios, creciente sindicalización y mejora de las condiciones laborales en general. Este escenario sucede con presiones inflacionarias descendientes, crecimiento del ingreso real de los hogares y expansión del consumo de las familias.
En materia productiva, los datos sobre la creciente utilización de la capacidad instalada confirman los buenos vientos de mediano plazo, mientras el alza en la importación de maquinarias y bienes intermedios confirma los de largo plazo.
Los dogmas que cimentaron la visión del mundo de quienes gobernaron las últimas 5 décadas se cae como un castillo de naipes. Sin «Plan B», apelan a arteras artimañas que, más allá de la dudosa capitalización electoral que pueda hacer, daña nuestra imagen de país, ya que los paranoicos titulares llegan a todos el mundo vía Internet.
En la irrefutabilidad de los logros en materia económica y social habitan buena parte de las explicaciones de tenor rastrero que la oposición le inyecta a este tramo final de la carrera electoral.
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