Se ultiman detalles para mega inversión
«Gracias a su «buen nivel de caja» y a la definición de seguir buscando oportunidades en el negocio forestal, Empresas Copec, perteneciente a la familia Angelini, quiere seguir comprando tierras en la región.
Y ha puesto los ojos en Brasil, Colombia y Uruguay. Empresas Copec realizó dos importantes inversiones en lo que va del año. Junto a la firma Stora Enso, a través de Arauco, pusieron U$S 330 millones por los activos del grupo Ence en Uruguay, y pagó U$S 227 millones por la planta de tableros Tafisa en Brasil. La compañía tiene presencia en activos forestales en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay. El pasado 16 de octubre se concretó el traspaso al joint venture de los activos que ambas compañías compraron al Grupo Ence, gracias a lo que Arauco y Stora Enso suman hoy 250.000 hectáreas conjuntas de terrenos forestales en Uruguay, de los cuales casi la mitad corresponde a plantaciones. El gerente general de la nueva compañía es Erwin Kaufmann, ex gerente comercial de Paneles Arauco. El negocio principal de Empresas Copec es el petrolero, pero como uno de los grupos más importante de Chile, tiene participaciones en empresas de retail, alimentación, desarrollo inmobiliario, aviación comercial y pesca, entre otros».
Esta autopresentación vale la pena reproducirla porque define o mejor dicho, acerca a los uruguayos a tener algo de información sobre la empresa Arauco que, tal vez comenzó a sonar en sus oídos por primera vez a partir de este año al comprar, junto a la sueco-finlandesa Stora Enso, los activos de Ence en Uruguay. No se trata de cualquier empresa obviamente y su afinidad empresarial con la sueco finlandesa comenzó en Brasil, en Paraná, donde comparten una planta de papel, aserraderos y bosques. La empresa chilena está desde hace muchos años en Uruguay a través de Forestal Cono Sur con plantaciones importantes en Tacuarembó y Rivera. Por su parte, Stora Enso recién invierte en nuestro país a partir de 2005 adquiriendo 70.000 has, de las cuales lleva plantadas una 13.000 a partir de 2006.
Consultadas fuentes de esta original fusión, a punto tal que la empresa aún no tiene nombre, destacaron que «todavía no podemos decir que construiremos una planta de celulosa porque esa decisión es producto de un proceso de estudio industrial por un lado, y financiero por otro (por ej, a cuánto alcanza la inversión a realizar, en qué momento hacerlo y dónde), de todas maneras, es bastante improbable que el Directorio, una vez que reciba los informes (el industrial y el financiero) diga que no».
Al tiempo que las empresas (o la nueva empresa sin nombre) «tienen activos necesarios como para construir una planta de celulosa, que tiene que producir más que Botnia, no incluye en sus planes de levantar una planta de papel para Sud América». Ante la consulta de LA REPUBLICA que «no es caprichoso definir que producirá más celulosa que Botnia, ni tampoco es un tema de orgullo, la explicación hay que buscarla por el lado de la escala, productividad y rentabilidad».
Se trata de dos socios de alto nivel, adviértase que la sociedad es 50% de cada una de ellas y que el novel gerente general de la misma, Erwin Kaufman, es chileno (hasta ahora era el gerente general de Arauco Woods Inc empresa instalada en EEUU y en Chile) y pertenece a Arauco. «Lo de no contar con nombre propio no nos angustia, aunque naturalmente ya la ‘bautizaremos’, ello forma parte de la etapa en que estamos de armar la estructura institucional de la empresa que ya está definida y contará con un Directorio de 8 miembros, 4 representantes de cada uno».
El ministro de Industria, Energía, Minería y Telecomunicaciones, Raúl Sendic, corroboró a este diario que «me dijeron esta semana (por la semana que acaba de finalizar) que aún no decidieron el lugar en que estaría emplazada la planta».
Desde la empresa señalaron a LA REPUBLICA que el tema a estudio, ya que Stora Enso había comenzado sus estudios para instalarse sobre el Río Negro y los estudios realizados a través del LATU se centraron en el tipo y calidad de las aguas de manera de generar el menor impacto posible en el entorno. «Como la logística y la distancia de las plantaciones a la fábrica juegan un rol muy importante, en principio, la instalación se iba a definir o en Tacuarembó o en Durazno pero sobre el Río Negro».
La oferta de Ence cambió los planes, porque la empresa española contaba con plantaciones importantes en el centro y oeste del país, al tiempo que ya contaba con permisos para la zona franca en Puntas de Pereyra, el puerto de Mbopicuá, un vivero en la zona, y todo cambia. Partiendo que para arrancar con la planta se necesita de un mínimo de 120.000 has forestadas y con árboles desarrollados (mínimo 8 años), actualmente los técnicos de la empresa están revisando los estudios que habían realizado sus pares españoles. «Una vez que finalicen, elevarán sus conclusiones al Directorio y éste definirá dónde y cuándo se comienza a construir».
Las plantas de celulosa requieren mucha energía para su funcionamiento, por ello están concebidas para autoabastecerse y de paso, vender al mercado. En este caso el acuerdo inicial con UTE era de volcar a la Red Nacional entre 50 y 100 MW, un volumen importante.
Compartí tu opinión con toda la comunidad