Todos involucrados

Guerra cambiaria mundial

Con un dólar débil, un euro fuerte y un yuan devaluado, la «guerra cambiaria» que tiene lugar actualmente entre Estados Unidos, Europa y China se lleva a cabo con armas desiguales y la complicidad más o menos activa de sus bancos centrales.

De Washington a París, pasando por Bruselas, en las capitales occidentales resuenan los llamamientos a un «dólar fuerte».

Sin embargo, continuando con su disparada de los últimos días, el euro superó el miércoles a la tarde el umbral de 1,50 dólares por primera vez en 14 meses.

La caída del billete verde con respecto al euro desagrada a los europeos, preocupados por el encarecimiento de sus exportaciones cuando comienza a vislumbrarse una reactivación económica.

China, de su lado, también ve con disgusto la depreciación del dólar, teniendo en cuenta sus inmensas reservas de divisas basadas en esa moneda.

Primer implicado, Estados Unidos se resigna a que la situación siga su cauce lógico. Frente a la crisis de liquidez, tuvo que inundar el mercado de dólares, contribuyendo a su depreciación. La especulación hizo el resto.

«La administración podría comprometerse a reducir sus déficits (limitando de este modo la circulación de dólares), pero los efectos sólo se verían a largo plazo», explicó la analista Nordine Naam, de Natixis.

El lunes, el presidente de la Reserva Federal norteamericana (Fed), Ben Bernanke, se pronunció por un «compromiso claro» contra los déficits. Sin embargo, más allá de las declaraciones públicas, los norteamericanos parecen acomodarse a la debilidad de su moneda, que favorece las exportaciones.

En la Eurozona (que integran 16 países de la Unión Europea), el mercado cambiario también está librado a sí mismo.

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