Europa preocupada por la debilidad del dólar
El euro se acercó esta semana a 1,50 dólares, alcanzando el jueves su máximo nivel en los últimos catorce meses frente al billete verde, a 1,4968 dólares. Tras haberse disparado a fines de 2008 con la crisis económica gracias a su estatuto de valor refugio, el dólar empezó a caer progresivamente. Desde marzo, el euro subió un 18% frente a la divisa estadounidense.
Para el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, el euro fuerte puede «frenar» la recuperación económica».
«No estoy muy inquieto por el actual nivel del euro», dijo el viernes Juncker, pero si «persiste en la línea de las últimas semanas» de apreciación frente al dólar, «corremos el riesgo de frenar la recuperación económica en Europa».
Pero el debilitamiento del dólar «tiene todas las posibilidades de continuar», opina Veronique Riches-Flores, economista de Société Générale.
El fenómeno no sólo se debe al optimismo de los inversores sobre la situación económica, que les lleva a volverse hacia monedas más remuneradoras, sino también a razones de fondo, como el cuestionamiento del liderazgo de la economía estadounidense o el desequilibrio de sus cuentas corrientes, explica esta experta.
Los ministros de Finanzas de la Eurozona, integrada por 16 países, abordarán esta evolución preocupante para sus economías durante una reunión el lunes en Luxemburgo.
Por su parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, denunció nuevamente el jueves los efectos de una excesiva volatilidad de las tasas de cambio, calificándola de «enemiga» de la actividad económica.
Mientras los europeos exhortan a Estados Unidos a no dejar caer el dólar, el secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, evitó el jueves contestar a la pregunta de un periodista sobre qué hacía su gobierno para evitar la depreciación del billete verde en los mercados de divisas.
Su silencio alimenta las sospechas europeas de que Estados Unidos se acomoda a la debilidad de su moneda, habida cuenta de que abarata y por lo tanto refuerza sus exportaciones, contribuyendo a la recuperación económica tras un período de recesión.
En cambio, para la Eurozona la apreciación de la moneda única puede penalizar las exportaciones y ahogar las tímidas señales de reactivación.
La Comisión Europea prevé una salida de la recesión en la Eurozona en el tercer trimestre, pero la situación posterior se mantiene incierta.
El alza del euro «tendrá consecuencias nefastas para la economía, que sigue en las primeras fases de recuperación», estima Daragh Maher, economista de Calyon.
Según Riches-Flores, el efecto podría ser «moderado» a corto plazo para la economía europea porque el crecimiento de las exportaciones se mantiene por ahora endeble. Pero «a un plazo algo más largo», «supone un gran problema», sobre todo para Alemania, un país tradicionalmente exportador, juzga.
El único consuelo que le queda a los europeos es que la debilidad del billete verde disminuye la factura de las materias primas importadas a Europa y comercializadas en dólares, compensando por lo tanto el alza de los precios del crudo.
Pero sin duda comenzará una serie de movimientos para intentar atenuar la suba que se está produciendo en el billete verde a nivel mundial frente a casi todas las monedas.
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