Promisorio 2010. Más inversión y más demanda externa

Precios de materias primas consolidan senda ascendente

Lentamente comienzan a emerger las claves del mundo económico poscrisis, obviamente persisten turbulencias e incertidumbres, pero algunas variables tienden a estabilizarse y dejan entrever líneas a futuro.

Al menos, en una proyección de mediano plazo, todas las señales hablan de un escenario de recuperación en los precios de las materias primas, el petróleo, el oro, el trigo, el maíz y la soja, que se benefician de la aún endeble situación económica de EEUU y la baja de confianza que sufre el dólar.

En este contexto las materias primas se tornan un activo apetecible en el que invertir, más cuando las nuevas locomotoras del mundo emergente surgen con un dinamismo, que ni los más optimistas se animaban a imaginar

 

Señales del futuro

Para nuestro país, esto supone señales que deberíamos atisbar para una estrategia de país, en el mediano y el largo plazo.

Puesto que el alza en los precios internacionales de los alimentos parece ser una realidad que vino para quedarse y que deberíamos tener en cuenta.

Claro que algunos dirán que un dólar bajo supone menos valor por nuestras exportaciones. Pero las proyecciones de mediano plazo permiten dar cuenta del saldo, que es por demás favorable.

En el largo plazo

En este sentido, un estudio del organismo de la ONU especializado en alimentación (FAO) indica que, para 2050, la humanidad requerirá un 70% de alimentos. Esto abre un horizonte promisorio para nuestro desarrollo y nuestra especialización como un país agro ­ inteligente. Puesto que, a esta expansión superlativa de la demanda, debe añadírsele que el cambio climático, erosión y desertificación mediante el área disponible para cultivos y pastoreo, no se incrementará en las mismas proporciones. Esto requerirá la incorporación de innovación que permitan mejorar y diferenciar nuestra producción en este sector de demanda creciente.

 

En el corto y mediano

Si miramos en el corto y mediano plazo, los últimos datos sobre el crecimiento de la economía china, volvieron a tasas del 8 o 9 %, tanto por los paquetes de estímulo fiscal aplicados para sortear los embates de la crisis, como por razones de carácter más estructurales, lo que constituye el hecho de su acelerada e irremisible urbanización. En el proceso de migración del campo a la ciudad, de una economía de base agrícola, se pasa a una eminentemente urbana. Es decir, cada día millones dejan de comer de lo que plantan y empiezan a requerirlo en el mercado.

A ello debe sumarse un proceso similar, aunque con sus especificidades, el de Brasil; el gobierno de Lula ha sacado de los niveles de supervivencia a millones de brasileños; hoy son más de 50 millones de norteños los que pasaron a ingerir más de una comida al día.

Esta política de shock, conjuntamente con un crecimiento económico sostenido, nos abre perspectivas favorables para intensificar nuestra complementación productiva, con ese inmenso mercado en expansión que comienza en el Chuy.

 

Capitales atraídos

Por otra parte, y el capital así lo ha entendido, en 2010, por primera vez en la historia, los flujos de inversión a nivel global, serán destinados en mayor medida hacia las economías emergentes que a las economías centrales; dado que las primeras han mostrado una capacidad mayor de recuperación en salir de la crisis, que sus pares desarrolladas. Así lo indican, incluso bancos de inversión como el JP Morgan, que recomienda a sus inversores traer el dinero para estos lados.

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