CUENTA FINANCIERA CON INGRESO NETOS DE CAPITALES

En el primer semestre del año, la cuenta financiera del país registró un ingreso neto de capitales de casi U$S 400 millones en su medición preliminar; por los movimientos del sector público ya que por el contrario los del sector privado registraron una salida neta de fondos por U$S 55 millones. En su informe sobre política monetaria del mes de setiembre, el Banco Central señala que la tendencia a doce móviles cerrados a junio muestra por un lado que se aceleró fuertemente el descenso en el flujo de capitales hacia el sector privado y por otro lado que después de los préstamos tomados por el gobierno central con carácter precautorio, ante la incertidumbre sobre la profundidad y duración de la crisis internacional, se detiene el ingreso hacia el sector público, con la consiguiente desaceleración en la entrada de fondos a través de la cuenta capital y financiera.

El informe indica que a nivel del sector privado, la salida neta de capitales se debió por un lado a la constitución (durante el primer trimestre del año) de activos netos en el exterior por parte del sistema financiero, y por otro lado, obedeció al aumento de depósitos de residentes en el exterior (información del Banco Internacional de Pagos que también se verificó en los tres primeros meses del año, no estando aún disponible la correspondiente a la del segundo trimestre. En contraposición a la dirección de estos dos movimientos de salida de capitales, si bien la inversión extranjera directa (IED) verificó un ingreso de fondos; la misma sufrió una fuerte desaceleración, y pasó de un ingreso superior a los U$S 1.000 millones para el primer semestre del año a menos de U$S 500 millones en su estimación preliminar, como consecuencia de la menor captación de inversiones directas tanto en tierras como en empresas.

Por su parte, el sistema financiero registró una salida neta de capitales, que se ubicó en 248 millones de dólares, que se explicó por la salida de más de U$S 400 millones que se produjo en el primer trimestre, ya que, por el contrario para el segundo trimestre del año se verificó un ingreso del orden de U$S 180 millones.

A nivel del sector público, el ingreso de divisas se debió a la contratación de deuda de largo plazo que realizó el gobierno central (durante el primer trimestre y en menor medida durante el segundo) con organismos multilaterales de crédito, que como antes se señaló, obedeció a la incertidumbre generada por la crisis financiera internacional y su correlato en cuanto al plazo en que podría retornarse al acceso a los mercados para títulos soberanos.

En contraposición a la dirección de este movimiento, se produjo una salida de fondos por inversión de cartera. Por un lado, se produjo una disminución de pasivos de cartera, principalmente por el aumento de tenencia de valores públicos que se encontraban en poder de no residentes que pasaron a residentes, y en menor medida, por la amortización efectiva de bonos del orden de U$S 66 millones. Por otro lado, el Banco República aumentó activos de este tipo en el exterior en el primer semestre del año.

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