La inserción de Uruguay debe ser abierta y flexible
Los senadores Sergio Abreu, Isaac Alfie y Alberto Couriel coincidieron en que la inserción internacional de Uruguay, en el nuevo escenario, debe ser abierta y flexible, en un reciente evento que ACDE organizó, titulado «La inserción internacional en el nuevo contexto». No obstante, los tres expositores evaluaron de forma diferente el rol que está cumpliendo y debe cumplir el Mercosur.
El senador Alberto Couriel, antes de focalizarse en el tema puntual de la inserción internacional, señaló que «este gobierno tuvo 32% de crecimiento del PBI, y esto es fruto de la bonanza internacional y también de las políticas locales.
En plena crisis financiera internacional, en el primer semestre del 2009 tuvimos un crecimiento del 1,5%, impulsado fundamentalmente por la construcción y las comunicaciones. El sector privado tuvo un papel importante en este 32%. En cuanto a los sectores, entre 2004 y 2008 la industria creció 54%. El sector agropecuario tuvo un notable progreso técnico que permitió aumentar la productividad. La inversión, que era del 16% en 2004, alcanzó al 18,7% en 2008. La inversión extranjera directa, que era de 90 millones de dólares en los 90, alcanzó a los 2.205 millones de dólares.
La desocupación abierta bajó del 13% al 7%, los salarios reales crecieron y hay más equidad en las relaciones de capital y trabajo. Mejoró la distribución del ingreso, con reducción de la pobreza y la indigencia, y hay más igualdad a futuro, con el Plan Ceibal, donde los pobres podrán acceder a las mismas fuentes del conocimiento que los otros niños».
Yendo al punto de la inserción internacional, puntualizó Couriel que «debe ser parte de un proyecto económico, político y cultural, debe ser un proyecto nacional con lineamientos que nos marquen hacia dónde debe ir la economía. Debemos ser abiertos y flexibles.
En biotecnología e informática cuando se habla de futuro se habla del año próximo, no de la próxima década, porque los cambios son vertiginosos. Nuestra inserción debe ser abierta y flexible, promoviendo la competitividad. Soy partidario de los acuerdos políticos y sociales. Yo siempre quise, en este gobierno, que las minorías estuvieran en las empresas públicas, lo que lamentablemente no se logró».
Subrayó que debe ser el país «el que marca el rumbo.
Antes el rumbo lo marcaban los países del centro, que determinaban cómo debía ser la estructura productiva de los países de la periferia. Incluso a veces las condicionalidades de los organismos multilaterales marcaban la estructura productiva de un país».
En lo comercial, dijo, la estrategia «pasa por el destino y el origen de las exportaciones.
Las exportaciones crecieron dinamizadas por los altos precios internacionales, pero también debemos apuntar a un destino lo más diversificado posible. Estados Unidos es el mayor mercado del planeta, y Uruguay debe venderle al principal mercado. Pero China e India juegan cada día un papel más importante, y esos países deben estar también en la mira de Uruguay».
Acuerdos con todo el mundo
El senador Isaac Alfie sostuvo que tras la crisis internacional «surgirán países con más importancia, en detrimento de otros que la irán perdiendo. Al analizar lo hecho en estos últimos 25 o 30 años en el tema de la inserción internacional, Alfie explicó que «en los años 70 el proceso de apertura fue impulsado por la crisis del petróleo, y paulatinamente el país fue buscando mayor apertura comercial, que se profundizó por los años 1987 y 1988.
Cuando surge el Mercosur, promete dos cosas: el mercado ampliado y el regionalismo abierto. Pero ninguna de las dos cosas se cumplieron. El Mercosur mostró estancamiento en 2003, cuando ya se veía que no caminaba».
Acotó que en los últimos 5 años «la prioridad se le dio a acuerdos políticos, como el Parlamento del Mercosur, o al ingreso de Venezuela, que Brasil no quiere. Pero no se hizo nada sustancial.
El ingreso de Venezuela es un error, su presidente es un parlanchín y juega a la guerra, lo que no es un factor de integración sino de disgregación, con una notable agresividad contra Colombia».
Por otro lado, Alfie dijo que «la estructura exportadora de Uruguay sigue siendo la misma de antes, con un Mercosur ajeno a lo que sucede en el mundo, un mundo de acuerdos comerciales como los que lograron Chile, Colombia o Perú, que han tenido un crecimiento muy importante, incluso Colombia será más que Chile».
Para el legislador «deberíamos hacer acuerdos con todo el mundo, como dijo Couriel. Uruguay puede hacer un acuerdo con Estados Unidos gracias al problema que representa Venezuela.
Lo más racional es ofrecer condiciones de desarrollo y eso es el TLC. Se está cerrando la penúltima textil en Uruguay y eso se debe a que no hay mercado, y el principal mercado para los textiles es Estados Unidos». Dijo que lo que aguantó las exportaciones este año son los granos, que crecieron 30%.
«Eso permitió que Uruguay resistiera. Pero eso no es sostenible en el largo plazo. Debemos salir de la dependencia de los commodities. Para eso precisamos un tipo de cambio más adecuado a la realidad. Y además reducir el costo país».
Mercosur; una fuga hacia adelante
La estrategia de un país se basa en ese conjunto de elementos, que incluyen desde el pluralismo hasta las políticas de Estado, y en última instancia lo que define a un país es un proyecto, que requiere coherencia y transparencia, comenzó diciendo el senador Sergio Abreu.
«El realismo nos enseña que si no vemos con claridad, siempre seremos muy frágiles. Hay un cuento que ilustra esto que digo: un catalán, que no entendía mucho de tecnología, toma un tren, pero se sube al tren equivocado.
Entonces le pregunta al pasajero quez estaba a su lado a dónde se dirige. ‘A Barcelona’, le responde el otro. ‘¿Y qué va a hacer a Barcelona?’, le pregunta. ‘A hacer negocios’, responde. ‘Pues qué curioso, porque yo voy a Madrid a hacer negocios y usted va a Barcelona a hacer negocios y estamos en el mismo tren’… Esto es lo que nos sucede a nosotros los uruguayos. Muchos creen que vamos a Barcelona a hacer negocios, y otros creen que vamos a hacerlos en Madrid, y sin embargo estamos en el mismo tren. ¿Adónde vamos? ¿Qué queremos? ¿Cuáles son los escenarios?», se preguntó.
El primer tema clave, para Abreu, es la multilateralidad. «Brasil quiere ser un ‘global player’, pero en la región tenemos un problema, que tiene directa repercusión en nuestro país. Chávez dice cosas muy pero muy duras contra Colombia».
Al problema regional hay que agregar que «en lo global hay países que se retraen, que se protegen. Inversiones de Estados Unidos se han dirigido a India, China y Rusia, incrementando el desempleo en Estados Unidos».
Para el senador Abreu es fundamental convencernos de que «debemos manejarnos con pragmatismo y realismo. El pragmatismo es parte de un proyecto que hay que definir. Uruguay debe definirse en esta nueva agenda. ¿Seremos un país bisagra? ¿Quedaremos aislados o conectados?», se preguntó.
«Acá no estamos para romper el Mercosur sino para dimensionarlo. Hay incumplimientos y una fuga hacia adelante. Los puentes cortados nos indican de manera categórica que se gobierna por intereses, más que por amistades. Eso es el pragmatismo.
Uruguay debe elaborar un proyecto para manejar nuestro rol de bisagra».
El tema del realismo y pragmatismo se visualiza analizando el tema del TLC con Estados Unidos, explicó Abreu.
«Yo no lo veo posible porque Estados Unidos ahora no lo quiere, porque cambiaron las condiciones.
El presidente Obama, cuando estaba en el Senado, votó en contra a cuatro de los 11 TLC que le plantearon, votó contra Centroamérica, contra Chile, y eso ocurrió en tiempos en que la economía de Estados Unidos no tenía los problemas que hoy tiene».
Por el hecho de que no visualiza posible el TLC, dijo Abreu, en la región «el pragmatismo nos indica que tenemos que pe
dir flexibilidad y dos velocidades dentro del Mercosur, así como tenemos un tratamiento diferencial para negociar con México e Israel».
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