Diferencias. Para ARU bajo valor del dólar se origina en gasto público

Agazzi contrapuso país productivo con el Uruguay financiero de los 90

El acto de clausura de la Expo Prado 2009 tuvo como eje central los discursos de Ernesto Agazzi, ministro de Ganadería de Manuel Lussich, presidente de la Asociación Rural del Uruguay ­ARU­.

Como es ya tradición, gobierno y ruralistas expusieron sus puntos de vista sobre la realidad del sector agropecuario. El tono reflexivo de los discursos forma parte del estilo personal de ambas personalidades. Cada orador marcó sus puntos de vista sobre aspectos claves del desarrollo del país y de lo acontecido durante el último año que tuvo a la sequía y a la crisis internacional como protagonistas.

Agazzi recordó que al comienzo de la actual administración se asistió a la retirada del paradigma del libre mercado, que permitió la especulación de un sistema financiero sin control. En su lugar se comenzó a aplicar «un modelo de país productivo con justicia social que generó lo que ustedes ya saben». Aumento del PBI de 33%, de las inversiones a 18% del PBI, aumento del precio de la tierra por tres, el incremento de 100% del salario mínimo rural, la disminución de pobreza y del índice de desigualdad en 3%, enumeró.

Agazzi dijo que el modelo aplicado no fue fruto de recetas venidas de afuera ni deberes dictados por organismos internacionales sino que «fue el proceso reflexivo de maduración de ideas de un desarrollo sostenido e inclusivo» dijo.

 

Crisis

El jerarca destacó que la crisis internacional surgió por la especulación y la falta de control y que los Estados tuvieron que salir al rescate de la sociedad. Agazzi afirmó que la crisis internacional generó un panorama sombrío, baja en el precio de los principales productos de exportación, y merma de demanda, pero la solidez del país y la correcta conducción determinaron una situación diferente a la que se generó en la crisis de 2002 cuando «se perdió aparato productivo, capital, ahorros, propiedades puestas en garantías» lo que calificó como pérdidas del derecho de propiedad, la salud y el trabajo.

 

Sequía

Agazzi explicó que la sequía afectó a la ganadería de carne y leche, aunque destacó que todos los rubros perdieron.

Pero el ministro puso sobre la mesa dos puntos que van más allá de la coyuntura, lo que calificó como problemas estructurales que tiene el país. Uno es la dependencia con el petróleo, que subió más que los productos que exporta el país, y otro que Uruguay importa el cien por ciento de los fertilizantes que consume. Remarcó que son tres empresas a nivel mundial las que controlan el comercio de este producto, concentración que condiciona el ingreso real de los productores y sobre lo que hay poco margen de maniobra.

 

Impuestos

Agazzi brindó un dato contundente sobre la presión tributaria del agro y es que durante el último período el agro aportó al fisco un 6,5% del Producto Bruto Agropecuario, cuando la presión fiscal media de toda la economía uruguaya es de 30% del PBI. El jerarca enfatizó que la medida tiene en cuenta a todos los impuestos, nacionales y departamentales, y subrayó que la tributación del agro ha bajado a pesar de que el PBI crece, el actual nivel dijo que era de moderado a bajo y ha disminuido en el último período de 7,6 a su valor actual.

El jerarca explicó que el tipo de cambio real efectivo se calcula comparando el valor del dólar con los países socios y se ha mantenido en los niveles históricos; recordó que cuando una economía mejora su moneda se aprecia y que la intervención del Banco Central es limitada, pues el dólar se devalúa por problemas fuera la región.

 

Armonía

Agazzi argumentó que el desarrollo de un país debe ser inclusivo, debe haber equilibrio social, algo que dijo es más exitoso también para los empresarios. El ministro aseguró que el camino para el desarrollo lleva a que las funciones del Estado sean cada vez más complejas. En este sentido, Agazzi dio cuatro ejemplos: los fondos lecheros y arroceros que les permitieron hacer inversiones importantes y aguantar malos momentos de precios; la ayuda a los productores familiares como sujeto central de la política del MGAP, que permitió llegar a 22 mil productores con políticas de diverso tipo; el reconocimiento de la OIE sobre el aparato sanitario del Uruguay, lo que permitió diversificar mercados y las normas sobre manejo responsable del suelo.

El jerarca dijo que «Uruguay va consiguiendo un lugar en el mundo en base a ser una comunidad integrada y no ofertando sectores exitosos en un país polarizado».

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