Falta de prudencia macroeconómica bajaría la calificación de la deuda
Según el informe elaborado por la calificadora «la trayectoria de prudente manejo macroeconómico, que recientemente fue puesta a prueba por la severa crisis mundial financiera y económica, y las mejoras en el panorama económico de mediano plazo basadas en los significativos niveles de inversión extranjera directa (IED), continúan limitados al nivel de calificación actual por la todavía elevada deuda gubernamental, el elevado nivel de dolarización y la vulnerabilidad del país ante acontecimientos en la región».
Básicamente, si bien mejora el manejo macroeconómico y la inversión, la alta deuda y la dolarización no permiten por ahora una mejora en la nota crediticia.
«Las calificaciones de Uruguay seguirán limitadas por la vulnerabilidad del país a los precios de las materias primas y al desempeño regional. Además, consideramos que las perspectivas inciertas para la economía argentina podrían afectar el propio desempeño económico de Uruguay incluso a pesar de que las recientes políticas uruguayas han atemperado algunos de los canales históricos de contagio, como el financiero» se sostiene.
No obstante el informe realiza algunas advertencias.
«La perspectiva estable de las calificaciones actuales de Uruguay pondera sus políticas económicas prudentes con las debilidades crediticias señaladas antes. En adelante, la continuación, con la nueva administración, de una agenda de políticas económicas proactivas que modernice la estructura económica del país reforzando sus perspectivas de mediano plazo y que contribuyendo a lograr que su desempeño sea menos vulnerable a impactos externos, podrían sentar las bases para un cambio positivo en la tendencia. Por el contrario, un debilitamiento del compromiso con la prudencia macroeconómica, que se reflejara, por ejemplo, en desequilibrios fiscales en aumento en el mediano plazo revirtiendo así la tendencia descendente de la deuda reciente, podría presionar la calificación en el futuro, en caso de persistir».
Transición política
En materia de cambio de gobierno Standard & Poor’s espera una transición sin problemas a la nueva administración, que se elegirá en octubre de 2009, «dado el sólido marco de instituciones políticas de Uruguay». En el informe se indica que «se espera que el gobierno continúe con su trayectoria de políticas económicas prudentes después de la elección, independientemente del resultado. Aunque, en nuestra opinión, el proceso electoral seguramente aumentará el debate sobre temas microeconómicos, las calificaciones de Uruguay asumen un nivel relativamente sólido de consenso sobre las restricciones macroeconómicas, así como sobre el papel clave que tendrá la inversión privada para mejorar las perspectivas económicas de mediano plazo del país».
Deuda y dolarización
Se indica que las políticas recientes han reducido significativamente el nivel de la deuda del gobierno general a un estimado de 45% del PBI (en términos netos de acuerdo a la metodología de Standard & Poor’s) contra 100% en 2003. Uruguay «ha mejorado el perfil de amortización de deuda del gobierno mediante el pre-financiamiento de la mayoría de sus necesidades para los próximos 18 meses, han fortalecido el sistema bancario, y han permitido una reducción de la deuda externa neta de Uruguay tras el fuerte proceso de acumulación de reservas internacionales».
A pesar de la disminución reciente, «consideramos que la todavía elevada deuda gubernamental sigue siendo una debilidad crediticia importante de Uruguay. La deuda del gobierno todavía es muy vulnerable a las fluctuaciones cambiarias ya que 65% del total está denominada en moneda extranjera. Además, los elevados niveles de dolarización (85% de los depósitos) afectan la implementación de la política monetaria, y una rígida estructura presupuestaria disminuye el margen de maniobra fiscal, restringen la flexibilidad para la implementación de política económica».
Inversión extranjera
Aspectos que combinan la economía con el marco institucional se destacan. Para S&P «la mejora de las condiciones económicas, aunada al sólido marco institucional de Uruguay, ha atraído y continúa atrayendo IED (Inversión Extranjera Directa), principalmente por parte de la industria de pulpa de papel. La IED promedió 5% del PBI durante los últimos cuatro años y, aunque se espera que baje respecto de estos elevados niveles, se mantendrá sólida en el mediano plazo. Consideramos que los fuertes flujos de IED están contribuyendo a revertir una de las mayores debilidades económicas de Uruguay: un bajo nivel de inversión».
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