Se reunieron ministros de Economía del Grupo de los 20
Los ministros de Finanzas de las potencias industrializadas y emergentes coincidieron sin embargo en la necesidad de adoptar «más medidas» para fortalecer el sistema financiero en la reunión que mantuvieron en Londres para preparar el terreno de la cumbre que se celebrará los días 24 y 25 de setiembre en la ciudad norteamericana de Pittsburgh.
Al inaugurar la reunión, el primer ministro británico, Gordon Brown, instó a los ministros a no caer en «la autosatisfacción y el exceso de confianza» ante las primeras señales de recuperación económica y había calificado que sería un «grave error» abandonar los planes anticrisis.
Brown precisó que todas las previsiones de crecimiento para 2010 estaban basadas en la continuidad de estos planes de reactivación, a los que en el último año se destinaron 5.000 millones de dólares, la mitad de los cuales está todavía sin gastar.
Los ministros del bloque llegaron también a un acuerdo sobre la necesidad de regular las primas de los banqueros, aceptando los principios de diferir su pago y de que puedan ser recuperadas en caso de malos resultados.
Sin embargo no se pronunciaron claramente sobre la limitación de estas primas, consideradas como uno de los factores desencadenantes de la crisis por su incitación a la tomas de riesgos, como promovía la mayoría de los europeos, contra la opinión de británicos y estadounidenses por el otro lado.
El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por su sigla en inglés) fue encargado de estudiar las posibilidades de limitarlas «en relación con el riesgo y los resultados a largo plazo» e invitado a presentarle sus propuestas a fin de mes a los jefes de Estado y de Gobierno.
Menos claro todavía fue el compromiso del G20 a reformar los organismos multilaterales de crédito, que expresaron el deseo de que se pueda completar en la primavera de 2010 en lo que se refiere al Banco Mundial y revisar a partir de enero de 2011 para el Fondo Monetario Internacional (FMI).
«Como parte de la reforma, la voz y la representación de las economías emergentes y en desarrollo, incluidas las más pobres, tienen que aumentar de manera significativa para reflejar los cambios en la economía mundial», declararon, indicando esperar «progresos importantes» en Pittsburgh.
Brasil y las otras tres potencias que integran el grupo conocido como BRIC Rusia, India y China defendían una transferencia del 7% de los países industrializados en el FMI a las naciones emergentes y en desarrollo, y del 6% en el caso del Banco Mundial.
Aunque cuentan con el apoyo de Estados Unidos, los europeos, que serían las principales víctimas de esta decisión política, son mucho más prudentes.
En ese mismo ámbito, el G20 señaló «grandes progresos» en el fortalecimiento de las instituciones financieras internacionales (IFI) e indicó que estaba «cerca de obtener» los 850.000 millones de dólares de recursos suplementarios aceptados en abril por la cumbre de Londres. El FMI se llevará 500.000 millones.
Los ministros se declararon además dispuestos a sancionar a los paraísos fiscales que incumplan las reglas internacionales a partir de marzo de 2010.
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