De Brun. Alertó por baja rentabilidad y peligro de fuga de depósitos

Crean temores falaces en campaña electoral

El jerarca también alertó sobre una eventual fuga de depósitos hacia el exterior por una supuesta elevación de las tasas de interés fuera de nuestro país.

En un reciente desayuno de trabajo del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), realizado el pasado viernes 28, el colorado De Brun, ex presidente del Banco Central del Uruguay (BCU) lanzó oscuras señales sobre las perspectivas del sistema financiero uruguayo.

El dirigente de la corporación de bancos del Uruguay afirmó que los capitales depositados en el país, que crecieron U$S 1.800 millones en el último año, están en riesgo por la baja rentabilidad de la banca uruguaya. Aunque señaló que los desafíos que por delante tiene la banca uruguaya, «nada tienen que ver con lo que suceda con el próximo resultado electoral», ante el menor índice de recuperación de Estados Unidos se teme una fuerte salida de fondos. En una clara definición política, en medio de la campaña electoral, el representante de los bancos dijo que la potencial pérdida de capitales se ve contenida por la coyuntura financiera internacional, con renta nula para la banca local.

 

Desde la crisis

De Brun indicó que tras la crisis de 2002, el sistema bancario local tomó reaseguros que provocaron una posterior segmentación de su capital financiero en tercios. Un tercio quedó retenido en los encajes dispuestos por la autoridad monetaria, otro tercio se colocó en instituciones financieras del exterior y apenas el tercio restante se destinó a créditos destinados al sistema no financiero. El ejecutivo alertó que la única forma de hacer sostenible nuestro sistema bancario, es mejorar la rentabilidad en el mediano plazo. En su último Reporte de Estabilidad Financiera, del primer trimestre de 2009, publicado el 1° de julio de 2009, el BCU informó que «los resultados medidos en pesos de los bancos presentan una disminución respecto a los observados en el primer trimestre del año anterior». Sin embargo, el documento señaló que «el margen de intereses se mantiene prácticamente igual al obtenido en el primer trimestre de 2008 (aunque su estructura cambia sensiblemente), lo que unido al aumento de los resultados de valores para inversión y el incremento del margen por servicios no fue suficiente para absorber la totalidad del incremento de costos operativos». Agregó que «comparando los resultados en dólares de ambos períodos vemos que estos disminuyeron de U$S 134 millones a U$S 90 millones. La morosidad se mantiene estable en niveles históricamente bajos, situándose en torno a valores del 1%».

Según el BCU, la diferencia de patrimonios ajustada en pesos alcanzó hacia fines de marzo de 2009 un valor de $ -44 millones, equivalentes a U$S 1.8 millones, mientras que a marzo de 2008 había presentado un valor de $ 733 millones.

El Reporte de Estabilidad Financiera indica que al considerarse «los resultados en pesos del primer trimestre de 2009 muestran un aumento de $ 696 millones respecto a los obtenidos en el mismo trimestre del año anterior, diferencia que conjuga aumentos y disminuciones de resultados». Añade que «con respecto al margen por intereses, si bien no se registran variaciones significativas, la estructura de las ganancias por intereses presenta marcadas diferencias respecto a la que se observaba en marzo de 2008. En particular, como consecuencia de la disminución de las tasas internacionales, los bancos utilizaron el crédito a empresas e individuos para reconstruir su spread, lo que se logró particularmente por el aumento de cantidades en un segmento de negocios de mayor rentabilidad».

El spread es la diferencia entre la tasa activa y pasiva. La tasa activa es la que se cobra por otorgar créditos a otros agentes, mientras que la tasa pasiva es la que los bancos comerciales pagan por los depósitos. Los resultados del sistema bancario, medidos en dólares, alcanzaron U$S 90 millones de pérdidas en el primer trimestre de 2009, al tiempo que a igual fecha de 2008 habían alcanzado una ganancia de U$S 134 millones, lo cual de todas maneras deja un saldo positivo de U$S 44 millones. Así, los resultados obtenidos en el año cerrado a marzo de 2009 equivalen a una tasa de retorno sobre activos (ROA) de 2% anual, en tanto que respecto al patrimonio (ROE) equivalen a 23%.

 

Temores injustificados

De Brun también expresó que «con la recuperación mundial que ya se está avizorando, es probable que las tasas pasivas se recuperen con celeridad, lo cual va a convertirse en un seguro llamador para la salida de los capitales de plaza que en la actualidad no tienen renta, en busca de mejor rentabilidad». Precisó que esta posibilidad «es el principal riesgo latente de la banca uruguaya», para el año próximo.

Los temores del ejecutivo de los bancos no se ven justificados si se observan los indicios que se muestran en diversas partes del mundo. En efecto, el pasado lunes 31 de agosto, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, Dennis Lockhart sostuvo que «en general, la economía de Estados Unidos está mejorando, pero todavía está frágil'». Agregó que «el banco central (de EEUU) ha declarado su intención de mantener baja la tasa de interés de referencia por un periodo largo. Estoy de acuerdo con que esto es necesario».

En Brasil, el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, dijo que la banca privada de ese país debe seguir el ejemplo de la pública y bajar las tasas de interés para aceitar el rebote de la mayor economía de América Latina. Un día antes, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y el presidente del estatal Banco do Brasil, Aldemir Bendine, llamaron a la banca privada a aumentar los créditos y bajar las tasas.

En Londres, el Banco de Inglaterra dijo que podría considerar reducir la tasa que paga sobre las reservas bancarias, en un esfuerzo para animar a los bancos a dar créditos con el dinero adicional que la entidad está inyectando en la economía. El banco central paga la tasa bancaria, actualmente en un mínimo histórico de 0,5 por ciento, sobre tales reservas.

Los principales banqueros del mundo no están de acuerdo respecto a las perspectivas de recuperación. El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, estimó que «es temprano» para hablar de un repunte, lo que fue respaldado por los dichos del titular del Bundesbank alemán, Axel Weber, quien sostuvo que «es muy temprano para decir que no vaya a ser un camino accidentado de aquí en adelante».

Por su parte, el primer ministro chino, Wen Jiabao, sostuvo que ese país mantendrá su enfoque de políticas expansivas porque la economía, lejos de estar sobre una base sólida, enfrenta nuevas dificultades.

Las autoridades de los principales bancos centrales del mundo dejaron un mensaje tras reunirse el 22 y 23 de agosto, en Estados Unidos, este fue: no esperen que subamos las tasas de interés pronto.

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