La motosierra del norte
Lyle Gramley, un ex gurú de la adminstración de Ronald Reagan salió al cruce de las soluciones económicas que el gobierno de Obama está llevando adelante para buscar una salida a la monumental estafa financiera que posteriormente provocó una debacle en la economía mundial.
Gramley, gobernador de la famosa Fed, un equivalente al Banco Central, sostuvo para La Stampa de Italia que prevé una recuperación «muy lenta y que estará acompañada de una fuerte desocupación».
Estas declaraciones fueron la respuesta «oficiosa» del ultraconservador Partido Republicano, o más bien de sus fuerzas mas conservadoras, a los dichos del actual presidente de la Fed, Ben Bernanke, que se ha venido mostrando mucho más optimista en cuanto al futuro próximo y al comportamiento de la economía en su país.
Gramley sostuvo que la recuperación será lenta y débil, ya que en otras epocas su país salía de las crisis con un crecimiento del PIB cercano a 6,5%; «no estamos ni cerca de alcanzar esas cifras, ahora el aumento será sensiblemente inferior», manifestó.
Explicó que los motivos básicos de esta débil recuperación se basan en que los ingresos de los ciudadanos no serán suficientes para recuperar el nivel de vida anterior y, por otra parte, se refirió al sistema financiero sumamente golpeado, así como al mercado inmobiliario, que no da pautas de recuperación.
Finalmente sostuvo que las débiles finanzas empresariales serán un obstáculo tanto para la recuperación de la producción como para la generación de empleo. En este sentido prevé que la desocupación podrá comenzar a recomponerse a partir de 2010.
Desde Europa algunos analistas entienden que se trata de una visión un tanto pesimista de la situación actual y que responde más a una preocupación clara del sector más conservador del Partido Republicano, fuertemente ligado a las áreas armamentista y automotriz, que no comparte la política de Obama hacia dichos rubros. En especial el armamentista, que no encuentra mucho eco en la «promoción» de nuevas «miniguerras» como las que se han venido sosteniendo en los últimos decenios y que permiten a dicha industria mantener su nivel de producción.
Como afirmara a nuestro diario el economista Daniel Olesker, «no existe ninguna crisis del capitalismo de la que no se salga a costa del aumento de la desocupación».
Atribuyó esto al hecho de que las épocas de crisis generan un aumento de inversión y mejora de la tecnología a fin de acotar costos y aumentar la producción de las empresas. Para ello recordó que la crisis financiera de nuestro país durante el gobierno de Batlle que, si bien no puede compararse con la actual, vivió el mismo esquema. Gramley finalizó sus apreciaciones rechazando la actual postura de no reducir las políticas sociales por parte del actual gobierno demócrata, advirtiendo que ello implicará un aumento de déficit fiscal.
En pocas palabras, se inclinó por la política de la motosierra.
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