Distorsión electoral. Algunas voces buscan alterar las expectativas

Inflación anual en 6,62%

Según la última encuesta selectiva de expectativas que el Banco Central del Uruguay realiza mensualmente, para el mes en curso, los analistas e instituciones consultadas estiman que la inflación anual se ubicará en 6,62%. Este guarismo entonces, se alinea dentro del rango meta establecido por la conducción económica, cuyo techo deseable es del 7%. Mientras tanto estiman que para el octavo mes del año la inflación sería del 1%.

 

Dato relevante

Este dato se relevante tanto en términos del desempeño general de la economía, como en lo que refiere directamente a la preservación de los niveles de ingreso de la mayoría de los hogares uruguayos que dependen del salario. A su vez, en un marco de estabilidad relativa de precios, como anuncian las expectativas, se garantiza que el proceso de mejora del salario real, a través de los incrementos pautados en los Consejos de Salarios se haga efectivo en el poder adquisitivo sin que la inflación los horade. Otro aspecto a reseñar es que a pesar de las subas tarifarias de las últimas semanas, derivadas de los incrementos de los costos del petróleo y el combate a las presiones inflacionarias registradas el año pasado, las metas se cumplirían.

Por último, el informe de expectativas de inflación indica que los consultados prevén que para 2010 los precios evolucionen un 6,5%, lo que arroja certidumbre y previsibilidad a futuro para los agentes económicos.

 

Contaminación electoral

Cada día se torna más relevante el horizonte de expectativas futuras que los agentes económicos se forman respecto a la economía. Como veíamos más arriba, tanto para los que viven de su salario, como para aquellos dedicados a generar inversiones y proyectos económicos a mediano y largo plazo precisan y valoran un clima de certidumbre y expectativas claras y calmas. No obstante ello, esta indiscutible premisa viene siendo menoscabada conforme avanza la contienda electoral y los distintos sectores de la vida del país, se alinean con uno u otro proyecto de país.

Múltiples son los ejemplos que comienzan a mostrar una peligrosa separación entre el discurso y la realidad económica.

 

Ejemplos distorsivos

Algunos de estos casos paradigmáticos, lo representan por ejemplo los datos recientemente divulgados por oficinas técnicas del MGAP que dan cuenta de un crecimiento en el número de establecimientos dedicados a la lechería, el incremento en los volúmenes de remisión, y que dan cuenta de un creciente dinamismo del sector, lo que contrasta con diversas declaraciones sobre que el sector ha venido cayendo en picada y que incluso peligra su existencia, más allá de los inevitables perjuicios de la seca y que vienen siendo asistidos por el gobierno.

Pero el más reciente y elocuente ejemplo de contaminación electoral de la realidad, lo constituye las declaraciones del titular de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) Manuel Lussich, reclamando medidas y políticas claras para el sector que representa, sector que ha obtenido ganancias y crecimiento récord durante los últimos años.

Algunas de las apreciaciones del líder ruralista en el reciente Concurso de Novillos, desató la indignada intervención de Alfredo Fratti, presidente de INAC, quien rebatió con datos todas las afirmaciones de Lussich, mostrando que el sector no ha parado de crecer, exportar y ganar en estos años, incluso a pesar de la crisis.

En un escenario como el actual, donde las expectativas de los agentes económicos son cada vez más, un elemento crucial para consolidar las inversiones y el desarrollo sostenido del país, no parece inteligente ni republicano distorsionarlas por un mero afán electoral.

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