Liechtenstein quiere sobrevivir a regulaciones
El príncipe y jefe de Estado de Liechtenstein, Alois von und zu Liechtenstein, está convencido de que su país seguirá siendo una plaza financiera importante pese a la reciente flexibilización de su secreto bancario, gracias a la experiencia en la administración de fortunas.
«Hemos adquirido durante años conocimientos de punta en el campo de la gestión de fortunas», dijo el príncipe heredero en una entrevista acordada a la AFP en su castillo con vista sobre Vaduz, la capital de este pequeño y próspero país alpino, limítrofe con Suiza y Austria.
El principado decidió en marzo acatar las normas de transparencia fiscal de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que lo había incluido en su «lista gris» de paraísos fiscales, poniendo así fin a décadas de secreto bancario que cimentaron su fortuna de plaza financiera.
Desde entonces Liechtenstein procedió a la firma de varios acuerdos bilaterales de intercambio de informaciones fiscales, sobre todo con Estados Unidos y Alemania, para mejorar su reputación.
Los activos gestionados por Liechtenstein llegaron el año pasado a 225.440 millones de francos suizos (148.400 millones de euros, 210.300 millones de dólares), con una caída de 19% respecto a 2008 debido a la crisis financiera mundial y a la mala prensa que le valió el robo de datos del banco LGT.
Pero el príncipe cree que se trata de tropiezos y que el futuro sigue sonriéndole a la plaza financiera local.
«Liechtenstein seguirá siendo una plaza atractiva», pues «desde un punto de vista político y económico es un paraíso de estabilidad», asegura el jefe de Estado, de 41 años, al frente desde 2004 de este país de 160 km2 y 35.000 habitantes, miembro desde 1995 del Espacio Económico Europeo (EEE).
Alois von und zu Liechtenstein cree que el impulso vendrá ahora de las fundaciones, los trust, los fondos de pensiones y los fondos de inversiones.
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