"Conclusiones de Cámara de Comercio son erróneas"
El gobierno echó por tierra con un cúmulo contundente de datos y sustento técnico, el informe sobre informalidad de la actividad económica en Uruguay, encargado por la Cámara de Comercio del Uruguay a la Universidad Católica, el cual concluía que el incumplimiento había tenido un crecimiento constante en los últimos años.
El Ministerio de Economía y Finanzas analizó en profundidad el informe realizado por la Universidad Católica para la Cámara de Comercio, y determinó que los datos, conclusiones y la metodología empleada merecen «fuertes críticas» y las conclusiones «son erróneas», porque en contraposición se constata un «avance significativo en materia de reducción de informalidad».
En ese marco, el gobierno contrastó ayer públicamente los resultados observados por la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y por cada una de las oficinas recaudadoras: Dirección General Impositiva (DGI), Banco de Previsión Social (BPS), Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y Dirección Nacional de Aduanas.
El subsecretario de Economía, Andrés Masoller dijo que la Encuesta Continua de Hogares «marca un descenso significativo de los trabajadores precarios o informales, es decir los que no cotizan en el BPS». Ejemplificó que en el año 2004 la informalidad se ubicaba en un «41%» y en el 2008 ese guarismo descendió a «33%». Es decir que hay una primera señal de la «caída significativa de la informalidad».
El jerarca remarcó que la metodología aplicada por la Universidad Católica está suscrita a un conjunto de «debilidades», porque trabajó con la demanda de dinero a partir de la cual se intenta sacar conclusiones respecto de la economía informal.
Pero explicó Masoller, la demanda de dinero en Uruguay es «inestable» y está sujeta a un conjunto de factores «estructurales» que explican el comportamiento tan «volátil que tiene». Por ello es que para Uruguay «el uso de dinero como forma de medir la economía informal es una metodología débil».
Dijo que también existen «problemas metodológicos» respecto a las variables que se utilizan para medir la economía informal, porque en el estudio se hace referencia al gasto público como única variable determinante de la informalidad en el Uruguay.
«La informalidad es un fenómeno complejo, cuyas causas son diversas y, de alguna forma, el gasto público no es la razón fundamental ni la causa principal de la informalidad, sino que hay un conjunto de factores más estructurales, determinados por las características de la economía uruguaya, por el grado de desempleo, por aspectos institucionales y regulatorios que también deben ser tenidos en cuenta», señaló Masoller.
Cuestionó que los resultados a los que arribó el informe «son extraños», porque plantean que el gasto público entre los años 2004 y 2007, que es el último año de la estimación, se mantuvo constante, y se plantea que ha descendido. Sin embargo, se llega a la conclusión que la informalidad aumentó. «Detrás de esta explicación subyace un fenómeno diferente a la informalidad, «el aumento de la demanda de dinero se explica por la desdolarización de la economía, por tanto no se puede asignar al aumento de la demanda de dinero la causa del incremento de la economía informal».
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