Nueva visión. Romper la fragmentación integrando a la ciudad

Aún el 6% de los uruguayos vive en asentamientos

Pocas cosas reflejan tan literalmente las desigualdades económicas y sociales como el territorio. Las formas de habitar, el acceso al suelo urbano y la distribución de los habitantes en él, son la traducción más literal de décadas de implementación de un modelo donde el mercado «ordena» y, en el mejor de casos, el Estado va detrás tratando de subsanar los desequilibrios generados.

A raíz de este mecanismo casi 200 mil uruguayos se han visto desplazados a las zonas periféricas e informales de nuestras ciudades en todo el país, aunque Montevideo y su Area Metropolitana concentran el mayor número de asentamientos irregulares. Dentro de estos, el 60% vive por debajo de la línea de pobreza, una proporción que triplica la tasa promedio de uruguayos en condición de pobreza que se ubica en el 20%.

Esta dualización creciente del afincamiento va generando guetos voluntarios (los barrios privados) y guetos involuntarios (los asentamientos irregulares), dejando atrás la lógica del barrio policlasista e integrador que nos caracterizó como un país de cercanías.

En este marco de situación, se desarrolló el Seminario «Aportes para un diagnóstico urbano-habitacional» convocado por la Dirección Nacional de Vivienda, en el que se analizó el déficit habitacional nacional, y estudios sobre el stock habitacional sin uso.

El subsecretario de Vivienda, Jack Couriel dijo que en Uruguay el problema es mayormente cualitativo y se explica por el crecimiento de asentamientos irregulares y la cantidad de viviendas sin uso.

Couriel dijo que el déficit urbano habitacional, que comprende los aspectos que tienen que ver con los servicios vinculados a la vivienda, es cualitativo más que cuantitativo. Esto responde a que existen muchas viviendas sin uso y el crecimiento de los asentamientos irregulares que actualmente representa el 6% de la población ­fenómeno experimentado en Uruguay a partir de la década de los ochenta.

Se analizaron tres temas: los elementos que se necesitan para estudiar el déficit habitacional nacional; el problema en la región y los estudios sobre el stock habitacional sin uso.

Para realizar políticas públicas correctas, es necesario conocer mejor las características del territorio, y la demanda de la población en materia urbano habitacional, como insumos para definir políticas sociales que también ayuden a revertir el proceso de fragmentación. Otro factor importante será el Censo 2010 que actualizará y profundizará los análisis.

 

Núcleos Básicos

La edificación de Núcleos Básicos Evolutivos (NBC) en los gobiernos anteriores, son otro ejemplo claro de segregación, porque no generan integración social ni construyen ciudad. Por esta razón, subrayó que el actual gobierno suprimió este tipo de prácticas.

Jack Couriel agregó que las políticas reduccionistas y a corto plazo que frecuentemente ha aplicado el Estado, han creado y agudizado la fragmentación urbana actual.

 

Cambios normativos

Muchos de estos casos, surgen por una normativa aprobada por el Parlamento en la Administración anterior, a la cual este gobierno le aplicó algunos complementos como la Ley de Ordenamiento y Desarrollo Sostenible. El objetivo de esta medida es restringir los alcances de la primera ley, porque este tipo de realizaciones urbanas atentan contra la integración social en el territorio.

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