Conexión. Gasoducto, planta de licuefacción y salida al mar

Uruguay y Bolivia estudian integrar alianza energética

Los presidentes de Uruguay y Bolivia acordaron en su reciente encuentro comenzar a estudiar la viabilidad de la construcción de un gasoducto entre ambos países y la eventualidad de una planta de licuefacción de gas natural con lo que ambos se convertirían en exportadores del estratégico combustible. La visita del presidente Evo Morales fue muy provechosa tanto para su país como para el nuestro, pero también para la región porque reforzó los lazos de integración y fortaleció un desusado acuerdo entre Uruguay-Paraguay-Bolivia con el objetivo de que los países pequeños de la región puedan elevar su voz ante los dos grandes. Morales retornó con su mochila plena de proyectos y de propuestas concretas y realizables en el corto plazo.

 

Sorpresas

Entre las ideas a desarrollar, la Comisión de técnicos de Bolivia que precedió la llegada de Morales se encontró con que el director nacional de Energía, Dr. Ramón Méndez, les propuso pensar en la posibilidad de construir un gasoducto y una planta de licuefacción de gas natural para exportar fuera de la región.

Sorpresa y expectativa fue la reacción boliviana. Unos días después, cuando Morales se entrevistó cerca de una hora y media con el presidente Vázquez le remarcó su especial interés y entusiasmo por comenzar a analizar la idea, sorprendiendo, en este caso, a Vázquez el entusiasmo de Morales al respecto.

­Doctor Méndez, ¿a qué atribuye el entusiasmo de Morales?

­Tengamos en cuenta que Bolivia es un exportador neto de gas y como exporta por gasoductos necesariamente lo hace a sus vecinos Argentina y Brasil. Por otra parte, nosotros somos importadores netos y como nuestro único proveedor es Argentina, que dejó de ser exportador, no tenemos gas. Antes de seguir conversando quisiera que quede bien claro que esta idea no cuestiona ni condiciona en absoluto nada en torno a lo que se está trabajando para contar con una planta regasificadora.

­¿Hay negocio para Uruguay o es un acuerdo solidario?

­La idea se basa en dos pilares. Primero, que no queremos pagar por el gas boliviano menos de lo que el gas boliviano vale. Estamos cansados de los robos a América Latina de nuestras fuentes energéticas y nuestras riquezas naturales y Bolivia sí que lo ha seguido sufriendo casi hasta ahora. El segundo eje es que queremos proponerles un negocio que también sea rentable para Uruguay. Si se hace un gasoducto de Bolivia a Uruguay, tendría un costo superior a 2.000 millones de dólares. Es importante, pero tampoco es una obra faraónica. Existen en el mundo gasoductos más complejos. Es cierto también que no tendría sentido si al final del caño está exclusivamente nuestro modesto consumo; así no rentabilizamos la inversión. La idea que propusimos fue la de asociarnos, así ganamos todos. Para ello habría que instalar en un puerto uruguayo, Nueva Palmira, por ejemplo, una planta de licuefacción de gas y exportarlo al mundo. Nuestra propuesta es: traemos el gas a Uruguay, una parte la usamos, el resto se licúa, se embarca y ustedes lo venden donde sea.

­¿Y dónde está la ganancia para Uruguay?

­En primer lugar en el costo del transporte del gas que usaríamos, ya que la mayoría sería para la exportación, con lo que logramos pagar un precio justo y recibir gas barato.

­¿El costo de la planta sería asumido a medias?

­No entramos en ningún tipo de detalle, sólo fue conversada la idea general y yo diría que tuvimos una sorprendentemente buena respuesta. Bolivia quedó en pensar un poco más todo esto y darnos una respuesta primaria sobre la existencia de interés, más allá de la postura de Morales con Vázquez al respecto.

Pero desde ya podemos afirmar que demás de un gas barato nos aseguramos un movimiento portuario que es toda ganancia para Uruguay y ayuda a consolidarnos como centro logístico regional.

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